PNL, MBTI: ¡dos herramientas de psicología para directivos!

Silvia Vázquez
PNL, MBTI: ¡dos herramientas de psicología para directivos!

Decodificar las emociones es esencial para un gerente. La psicología y la administración tienen una relación profunda. Estudiar los comportamientos y los «procesos mentales» de los empleados puede ser muy útil para encontrar el método para impulsarlos, así que aquí hay dos herramientas desarrolladas por psicólogos para administrar personal.

Gestión y psicología: dos conceptos estrechamente relacionados

Las opiniones difieren sobre el tema de la psicología. Despreciada por algunos, honrada por otros, esta disciplina se centra en el comportamiento de las personas y su forma de pensar, lo que puede ser muy útil para un gerente. En su libro «Psicología del gerente para un mejor éxito en el trabajo»Patrick Amar, un ex banquero convertido en entrenador de psicólogos, destaca tres áreas de la psicología que son parte integral de cualquier estrategia de gestión. La psicología clínica coloca al gerente frente a sí mismo y lo ayuda a comprender el impacto de sus emociones, pensamientos y comportamiento en la forma en que lidera a sus equipos. La psicología social, por su parte, se centra en los mecanismos de influencia, la necesidad de conformidad o incluso la comunicación persuasiva. Esta rama representa un activo importante para comprender el funcionamiento de un equipo y permite, de hecho, adaptar sus estrategias de gestión. El autor cita evidentemente la psicología del trabajo, elemento complementario al que le interesan cuestiones de motivación, desarrollo del liderazgo o incluso la constitución de un grupo exitoso. Como ejemplo de aplicación, el autor menciona el «Profecías autocumplidas» definido por la psicología social. Este proceso mental lleva a una persona a mirar a otra en función de sus creencias y no de forma objetiva: «Entonces, si creo que un empleado tan nuevo no es bueno, corro el riesgo de invertir menos en él, darle menos retroalimentación, menos reconocimiento, menos acceso a la capacitación … lo que en realidad correrá el riesgo de desanimarlo. y sin darse cuenta de su potencial. » el explica. La psicología es, por tanto, una parte insidiosa de toda comunicación, y un director que sepa cómo utilizarla tendrá más probabilidades de convencer y motivar a su equipo.

Mejore sus habilidades y liderazgo con PNL

La programación neurolingüística (PNL) es un conjunto de técnicas de comunicación y autotransformación que se centran en las reacciones físicas para comprender el comportamiento. Teorizada en 1972 por John Grinder, profesor de lingüística, y Richard Bandler, matemático y psicoterapeuta, esta técnica ha tenido tanto éxito que se ha desarrollado rápidamente una rama complementaria destinada a las empresas. Las bases de este método se basan en una premisa simple: cada ser humano tiene su propia visión del mundo, a la que adapta los elementos que le rodean. Todo consiste en saber aprehenderlo para que otros comprendan tu propia concepción. También se trata de saber considerar al otro estableciendo un clima de confianza utilizando herramientas como la escucha activa. La PNL pretende cuestionar un objetivo ya establecido, discutir las elecciones de su interlocutor sin que se lo tome a mal o que utilice sus emociones, que constituyen la energía que nos empuja a actuar. Expresados ​​por otros, pueden alentar o, por el contrario, desmotivarlos, de ahí la importancia de controlarlos como se detalla en Nicole Cantona y Didier Boudineau en su libro “Manager con PNL”. Desde los años 80, muchos seminarios están dirigidos a ejecutivos, negociadores, pedagogos o terapeutas en Francia, que utilizan cada vez más este método. Sin embargo, debido a la «Sumérgete en el mundo del otro» que implica, se escuchan ciertos críticos que consideran a la PNL como una herramienta formidable para la manipulación de los demás.

MBTI: determina el tipo psicológico de tus empleados

Desarrollado por Isabel Briggs Myers y Katherine Cook Briggs en 1962, este método ofrece 16 perfiles psicológicos típicos para definir el modo de funcionamiento y el “motor” de cada persona. Ideal para construir y administrar un equipo, se presenta en forma de prueba, realizada por dos a cuatro millones de personas cada año, lo que lo convierte en el indicador más utilizado en el mundo. El primer trabajo realizado por Carl Jung en 1910 estableció que nuestro comportamiento es la consecuencia directa de nuestras preferencias en cuatro dimensiones: E / I: ¿de dónde obtengo mi energía? S / N: ¿cómo recopilo la información? V / F: ¿cómo tomo mis decisiones? J / P: ¿cuál es mi estilo de vida? Los dos científicos combinaron estas bases para llegar a la descripción de 16 tipos de personalidades. No es una prueba en sí, el resultado no indica el desempeño de la persona sino sus preferencias, lo que permite adecuar su comportamiento como gerente. La sesión de evaluación, realizada por un médico especialista, tiene una duración aproximada de una hora facturada a 200 euros de media. MBTI ha demostrado su valía y sigue siendo muy apreciada, sin embargo, está sujeta a las mismas reservas que la PNL: algunos creen que estas técnicas permiten manipular a las personas y que en lugar de fomentar un clima de confianza, crean una atmósfera. de duda y juicio.

Un grado de conocimiento adaptado a cada método de gestión

Estos métodos forman parte de una gestión orientada a los empleados y potencialmente más “horizontal”. Sin embargo, existen métodos de gestión que incluyen a un directivo menos involucrado El profesor de psicología industrial Rensis Likert ha definido una lista de cuatro tipos de gestión: directiva, delegativa, persuasiva o participativa. La psicología sigue siendo útil en cada una de estas formas de gestión pero ocupa un lugar más o menos importante. En una lógica delegativa o participativa, el directivo se involucra menos y no recurrirá tanto a esta disciplina como si adoptara un enfoque directivo o persuasivo, más parecido al paternalismo. Por lo tanto, se trata de saber medir su enfoque psicológico, para no exagerar bajo pena de asustar a los empleados, ¡repitiendo el escenario del thriller psicológico «Inception»!

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