Enfermedades del oído: Otitis, Sordera, Dolor de Oídos

Vamos a ver diferentes enfermedades del oído como la Otitis, la Sordera, el dolor de oídos u Otalgia y la Parálisis Facial. El oído, que anatómicamente se divide en oído externo, oído medio y oído interno, presenta una serie de procesos patológicos que, según estén ubicados en cada uno de dichos compartimientos, ofrecen síntomas diversos.

Otitis

La enfermedad más corriente en el oído es la otitis. Se trata de una inflamación que puede afectar a cualquiera de las partes en que se divide dicho órgano.

Otitis externa:

Están representadas por los procesos que afectan el pabellón auricular y el conducto auditivo externo. Se caracterizan por la presencia de dolor intenso, particularmente al presionar o mover el pabellón auricular, e incluso al efectuar movimientos con la boca: masticar, deglutir, etcétera.

Según sea mayor o menor el grado de inflamación que afecte el conducto auditivo externo, la otitis puede ir acompañada de un cierto grado de sordera, ocasionada por la inflamación experimentada por las paredes del conducto, que aparece obstruido.

otitis externa

Si el proceso inflamatorio avanza, aparecerá después a supuración, que se manifiesta por una serosidad e incluso por verdadero pus, que llena el conducto auditivo externo y rezuma por él, manchando el paciente en este caso la almohada, así como las mechas y turundas o bolitas de algodón que suelen colocarse en la entrada de dicho conducto y que con frecuencia se olvidan allí, convirtiéndose entonces en un cuerpo extraño con las complicaciones que tal situación puede acarrear.

Las otitis externas más corrientes las constituyen por lo general el forúnculo del conducto auditivo externo y la otitis de piscina, así denominada porque tiene su causa en la inmersión, en el mar o piscina, del individuo que la presenta.

En ambos procesos debe atacarse, ante todo, el síntoma predominante, es decir, el dolor, mediante analgésicos (calmantes) corrientes, sin practicar otro tratamiento local en el oído, cosa que incumbe al médico, el cual establecerá el diagnóstico y tratamiento oportunos.

otitis externa

Únicamente advertiremos que para prevenir las otitis de piscina, las personas con afecciones óticas, sean del tipo que sean, así como aquellas que padecen un proceso agudo rinofaríngeo, es decir, de nariz o faringe, y las que han sido intervenidas del oído, deben evitar los baños (salvo que previamente el especialista lo permita). El uso de «tapones» —de cera o de goma— para el oído, que se encuentran en el comercio, es bastante aconsejable con objeto de evitar en lo posible la entrada de agua en el oído. No obstante, en quienes practican pesca o inmersión submarina, dichos «tapones» deben proscribirse.

En el apartado de la otitis externa, debe incluirse también la presencia de afecciones de la piel del conducto auditivo externo y pabellón auricular, como son el eczema, el impétigo, las dermatosis producidas por hongos, etc., cuya sintomatología viene manifestada por prurito y supuración, según los casos. En estas afecciones debe evitarse el rascado, así como la aplicación de pomadas sin conocimiento del médico.

Otitis media:

Como indica su nombre, son las que afectan el oído medio. Pueden clasificarse en dos grandes grupos: agudas y crónicas. En las primeras, los síntomas predominantes son el dolor y la sordera, acompañadas de fiebre; también pueden presentarse acúfenos o zumbidos de oído de distinto tipo (pitidos de tipo pulsátil, silbidos, chorro de vapor, etc.), así como, no siempre, una sensación de inestabilidad o inseguridad ligera que constituye el síntoma llamado vértigo.

La otitis media aguda, si no se trata rápidamente, producirá supuración y, como en algunas otitis externas, también aquí mana del oído externo un líquido blanco amarillento que mancha los algodones y la almohada.

La causa principal de dicha supuración radica en una infección nasal que por vía tubárica, es decir, por la trompa de Eustaquio, que comunica las fosas nasales con la caja timpánica u oído medio, se transmite a este último. La supuración indica que la membrana timpánica o tímpano, que es una especie de diafragma que separa el oído externo del oído medio, se ha perforado, y es entonces, por lo general, cuando suele desaparecer el dolor agudo que presentaba el paciente.

otitis externa 2

Ante un individuo con un cuadro sospechoso de otitis media aguda, se hace necesario un tratamiento adecuado con objeto de evitar que dicha otitis aguda se convierta en supurada, o bien, una vez aparecida la misma, que pase a la cronicidad.

En las otitis crónicas no suele existir dolor excepto en los casos de agudización, pero sí, en cambio, supuración constante, que puede ser fétida e incluso ir acompañada de sangre, seña indicadora de que se han formado en el oído medio fungosidades o pólipos, especie de proliferaciones carnosas parecidas a pequeños mamelones rosáceos. Dicha supuración, si no es tratada por el especialista, puede ocasionar complicaciones peligrosas, tales como mastoiditis, afecciones endocraneales, abscesos cerebrales, meningitis, parálisis facial, etcétera.

Hemos dejado para el final dos cuadros que, por su especial significación, merecen estudio aparte. Se trata de la otitis del lactante y de la aerotitis.

otitis media 3

Otitis del niño lactante:

Enfermedad muy corriente, es siempre un proceso de origen infeccioso que, a través de la trompa de Eustaquio, comunica desde una zona denominada “cavurn” o rinofaringe, situada en la parte posterior de la nariz, hasta el oído medio.

El niño puede responder a esta infección con distintos síntomas, siendo uno de los principales el dolor, que manifestará mediante llanto, intranquilidad e insomnio. Puede también rechazar el pecho de la madre o el biberón a causa de las molestias que experimenta al deglutir.

Secuela de la otitis del lactante es la aparición de fiebre, a veces muy alta, y de vómitos, diarrea, etc. Si el cuadro progresa, debido a los vómitos y diarrea, puede desembocar en otro más peligroso, cual es la deshidratación.

Con objeto de prevenir en lo posible la otitis del lactante, se aconseja evitar al máximo el contagio y el contacto directo con los familiares, incluso la madre (cuidado con los besos!). Y para alejar en lo posible la temida deshidratación, conviene mantener la habitación del niño a temperaturas normales máximo 20 y evitar el uso indiscriminado y excesivo de ropa en la cama, así como la utilización de bolsas térmicas. En cambio, debe adminis1-trarse al pequeño un medicamento importantísimo; agua, en forma de bebida. Todos estos consejos y el tratamiento indicado por el pediatra deben ser atendidos cuidadosamente.

Aerotitis:

La aerotitis no es más que una otitis motivada por el cambio brusco de presión atmosférica que se observa en la pesca submarina, aviones, etcétera.

El cuadro de la aerotitis se caracteriza por la aparición brusca del dolor y sordera, como síntomas principales, en cuyo caso se hace necesaria la asistencia facultativa. Mientras ésta llega, aconsejamos la administración de algún analgésico corriente.

otitis media 2

Otitis interna:

Reciben también el nombre de laberintitis, puesto que en este caso la inflamación radica en el oído interno o laberinto. Por lo general constituyen una secuela de las otitis medias crónicas supuradas, que al no ser tratadas debidamente afectan, por contigüidad, el oído interno. Sus síntomas principales son la supuración, la sordera, los zumbidos de oído y el vértigo.

Aunque existe la creencia de que el oído tiene como única misión ser el encargado del sentido de la audición, hemos de aclarar que el oído interno, desde el punto de vista anatomo-fisiológico, consta de dos partes: la coclear, encargada de la audición, y la vestibular, que regula el mantenimiento del equilibrio, juntamente con otros órganos.

sordera subita

Sordera

Consiste en la pérdida o disminución del sentido auditivo. Dividiremos su estudio desde el punto de vista práctico en sorderas de transmisión, sorderas de percepción y sorderas mixtas.

Sordera de transmisión:

Afecta el oído externo y el medio. Las causas más frecuentes de la misma son el tapón de cerumen, los cuerpos extraños, la otoesclerosis y las otitis externas y medias enumeradas anteriormente.

El tapón de cerumen es una colección de una sustancia ceruminosa que, al depositarse en el conducto auditivo externo y taponarlo, conduce a la sordera. La aparición de ésta es generalmente brusca y muy en especial después de un baño de inmersión, puesto que entonces el agua reblandece el tapón de cera dilatándolo y en consecuencia tapona el referido conducto. Es sólo el médico quien puede proceder a su extracción, generalmente por medio de un lavado con agua tibia. Pretender su extracción con pinzas o ganchillos, sólo conduce a introducirlo más hacia adentro.

Lo mismo ocurre con los cuerpos extraños, en especial en los niños, quienes introducen en el conducto auditivo externo trozos de goma de borrar, papeles, cuentas de collar, piedrecitas, minas de lapicero, guisantes, etc., y ocultan con frecuencia esta circunstancia a los padres, por temor a una reprimenda. Nunca debe intentarse la extracción de los cuerpos extraños por manos inexpertas, puesto que las maniobras para ello son difíciles y sólo se logra una penetración más profunda, con posibilidad de perforar la membrana timpánica y producir entonces una otitis media.

En el caso de cuerpos extraños animados, como un insecto, por ejemplo, lo máximo que puede hacerse antes de ir al médico es instilar en el oído unas gotas de aceite, con el objeto de asfixiar al intruso y librar así al paciente del dolor que le ocasiona el mismo al moverse o evitar incluso que ataque la membrana timpánica.

La otoesclerosis es una causa muy frecuente de sordera de transmisión que afecta en especial a mujeres y que consiste en que uno de los huesecillos del oído medio, denominado estribo, queda fijado, sin posibilidad de movimiento, y en consecuencia privado de transmitir la onda sonora al oído interno.

tipos de sordera

Sordera de percepción:

Afecta el oído interno o laberinto, y en ocasiones es también retrolaberíntica, al verse afectado el propio nervio auditivo.

Las causas más frecuentes de la sordera de percepción son los traumatismos craneales, los problemas vasculares, arteriesclerosis, e infecciones —ciertos virus, por ejemplo el de la parotiditis o paperas, los de la meningitis-. También el alcohol y el tabaco contribuyen a este tipo de sordera.

Dentro de esta clasificación entran, además, las llamadas sorderas profesionales, propias de individuos cuyo trabajo en ambientes ruidosos les ocasiona un trauma acústico —caldereros, planchistas—, así como la denominada «presbiacusia”, o sea la sordera presenil o senil.

Sorderas mixtas:

Son aquellas que presentan ambos tipos de trastorno, o sea, la sordera de transmisión y la de percepción.

El grado de sordera de un paciente sólo puede ser calificado por el especialista mediante el estudio con los diapasones y la audiometría. Gracias a ésta, se establece un diagrama transmitido por un aparato eléctrico, el audiómetro, el cual permite al médico trazar una gráfica —audiograma— en la que se estudian las pérdidas de audición en las distintas frecuencias, desde las notas graves hasta las agudas, a distintas intensidades.

Una vez calibrada la sordera por el especialista, será éste quien indicará el tratamiento a seguir, que podrá ser médico, quirúrgico, o basado en la colocación de un audífono o prótesis en el oído que crea más oportuno.

perdida de audición

Otalgia o dolor de oídos

El conocido dolor de oídos no siempre es ocasionado por una afección que radica propiamente en este órgano. Causas productoras de un dolor de oídos, aparte de las enumeradas otitis externas y medias, pueden ser los traumatismos del pabellón: una bofetada, por ejemplo, puede producir un otohematoma, es decir, una colección de sangre en dicho pabellón.

dolor de oido en niños

El dolor extraauricular obedece a causas ajenas al oído, como pueden ser afecciones buco-faríngeas, caries dentarias, la erupción de la muela del juicio. ulceraciones linguales, amigdalitis agudas -anginas-, tumores malignos de estas regiones, neuralgias de ciertos nervios craneales -glosofaríngeo y trigémino-, alteraciones de la articulación temporomaxilar, parotiditis o paperas, traumatismos craneales, etc. En una palabra, muchas afecciones craneofaciales pueden inducir a error al irradiarse el dolor hasta el oído, y así únicamente el médico es quien puede indicar el diagnóstico oportuno y adecuado tratamiento.

remedios para el dolor de oido

Parálisis facial

La mímica de la cara está regida por un nervio craneal denominado facial, cuya afectación puede ocasionar su parálisis. La sintomatología de la parálisis facial viene determinada por una desviación de la comisura bucal, que se desplaza hacia un lado, con imposibilidad de silbar e hinchar los carrillos, y el cierre de los párpados del ojo del lado afectado, así como el fruncimiento de la piel de la frente. Es la llamada parálisis facial periférica.

sintomas de la paralisis facial

Las causas que pueden producir la parálisis facial son: las otitis, en especial las crónicas; los traumatismos craneales, cuando afectan el trayecto del nervio facial; los tumores del oído, y los tumores endocraneanos. Existen además las parálisis de origen inflamatorio, que aparecen de manera brusca; una mañana, al levantarse, el sujeto afectado se encuentra con la sorpresa de una facies completamente alterada. Es la llamada parálisis “a frigore” pues se considera al frío como la causa desencadenante (es típica su aparición después de una viaje en tren o coche con la ventanilla abierta), aunque también se cree que pueda ser producida por un virus.

paralisis facial tratamiento

Frente al cuadro de parálisis facial, será el médico quien, con el concurso del neurólogo, estudiará el estado del nervio en vistas a su recuperación funcional y tratamiento adecuado

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