Neumotórax y Pleuresía: Otras enfermedades Pulmón

Neumotórax espontáneo

Se llama neumotórax la acumulación de aire en el espacio pleural. En la tuberculosis pulmonar se emplea como técnica terapéutica para conseguir la inmovilización y reposo del pulmón afecto.

El neumotórax espontáneo se origina a causa de la comunicación patológica de la cavidad pleural con el exterior a través de la pared torácica, o con el pulmón y, según las características de tal comunicación, se dan tres tipos de neumotórax: cerrado, en el que la perforación, como indica su nombre, se cierra por sí misma después de haber penetrado en el interior de la cavidad pleural; valvular, en el cual la rotura del pulmón ha originado la formación de una válvula, la cual permite que el aire penetre en el interior de la pleura, pero no que regrese al pulmón; y abierto, cuando existe una gran fístula broncopleural que permite el paso del aire hacia dentro y hacia fuera de la pleura. Este último tipo es muy raro.

Los enfermos se quejan de disnea, de aparición súbita y, frecuentemente, consecutiva a un dolor agudo en el lado afecto deltórax, hemitórax que se mueve menos que el sano; no hay ruidos respiratorios, y radiológicamente se observa una extraordinaria claridad y ausencia de la trama pulmonar.

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Enfermedades de la pleura: Pleuresía o Pleuritis

La pleura, al inflamarse, origina las llamadas pleuritis o pleuresias. Si se produce sólo una secreción de tipo fibrinoso. Se dice que hay pleuritis seca, y si se acumula líquido en el espacio pleural, se llama pleuritis exudativa. Cuando este exudado es purulento, por acumulación de pus, recibe el nombre de empiema.

Pleuritis seca o pleuresía fibrinosa

Se presenta casi siempre como fenómeno acompañante de las enfermedades pulmonares inflamatorias: neumonías, tuberculosis, bronquitis y enfermedades reumáticas. Se observa también en procesos no inflamatorios, tales como los tumores del pulmón, insuficiencia cardíaca, etcétera.

El síntoma más importante es el dolor pleural, relacionado con la respiración, la tos y el estornudo.  Pleuritis exudativa o pleuresía con derrame en esta enfermedad, además de la producción de fibrina, se forma un exudado más o menos abundante. Por lo general, esta pleuritis serofibrinosa es de origen tuberculoso, aunque puede ser también reumática o establecerse como consecuencia de otras enfermedades infecciosas del pulmón. Se presenta, sobre todo, en jóvenes y adultos jóvenes.

Pleuritis purulenta o empiema pleural

Es la acumulación de pus en la cavidad pleural, cuyo exudado está enturbiado por un alto contenido en leucocitos. Las causas suelen ser las mismas que las de la pleuritis exudativa, y esta afección se ve poco actualmente, gracias al empleo de los tuberculostáticos, antibióticos y sulfamidas. Aparte el empiema tuberculoso, el neumococo y el estreptococo son las bacterias más frecuentemente responsables de esta afección y las que dan unas características diferentes al exudado.

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