La esperanza depositada en el diálogo auspiciado por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA,) para resolver la crisis institucional que atraviesa Honduras, ha resultado en una nueva decepción. Los emisarios de Zelaya y Micheletti, han mantenido sus respectivas posiciones sin ceder un ápice en las cuestiones fundamentales, lo que deja muy escaso margen al diálogo para conseguir cualquier resultado positivo.
Las bases para el diálogo han quedado establecidas por la misión que incluía cancilleres de diversos países de la región y encabezada por el secretario general de la OEA, José Manuel Insulza. El proceso de diálogo, a partir de ahora se espera que sea directo y sin intermediarios entre el presidente de facto Roberto Micheletti y el presidente depuesto Manuel Zelaya.
El comunicado de la OEA, leído por el canciller costarricense, Bruno Stagno, señala que "la misión de la OEA está convencida de que el diálogo iniciado (.) puede conducir a la superación de la crisis" y manifestó además su preocupación por las condiciones en que se encuentra el presidente depuesto "la misión solicitó que se resuelva el problema de la embajada de Brasil, que se le garantice el presidente Zelaya condiciones de vida y trabajo acordes con su alta dignidad".
Sin embargo, las declaraciones de los representantes de ambos presidentes son desalentadoras "hasta el 15 de octubre damos plazo para negociar con los golpistas. Y si no hay resultados en el diálogo, no sé qué pasará después de esa fecha", dijo Juan Barahona del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, y agregó "las conversaciones con los golpistas (iniciadas el miércoles) están en un punto muerto y no se avanzará hasta que se decida devolver el poder a Zelaya." Por último anunció que en cuanto se devuelva su puesto a Zelaya "nosotros estamos en pie de lucha en las calles exigiendo la convocatoria a una constituyente para reformar la ley fundamental."
Es decir, continúa Zelaya con la idea de volver a la Presidencia, reformar la Constitución para poder ser reelegido y perpetuarse en el poder, a la manera de otros mandatarios de la región encabezados por Hugo Chávez. Esta declaración de intenciones es un obstáculo insalvable, pues evidentemente para los representantes de Micheletti esto es inaceptable. La vicecanciller de facto, Marta Alvarado, puntualizó que "la posición del presidente Micheletti es una constante apegada a las leyes del país y él, como el gobierno, no pueden abandonar los principios de la Constitución que rigen el país." En pocas palabras, que la Constitución no se toca y que las exigencias de Zelaya están fuera de lugar, sobre todo considerando su posición de refugiado en una embajada extranjera.
Las elecciones se acercan y se teme que de no haber estabilidad política para entonces, se tengan unos comicios militarizados y violentos que, entonces sí, perderían su escasa legitimidad. Antes, Micheletti dio un ultimátum a Brasil con el que luego no sucedió nada, ahora los seguidores de Zelaya dan un plazo hasta el 15 de octubre, ya veremos qué sucede si las cosas siguen como hasta ahora y ninguna de las partes está dispuesta a ceder posiciones.
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