El buque Alakrana, cuando se cumplen seis días de su secuestro en el Océano Indico, se mantiene fondeado a escasas millas de la costa somalí a la espera de una solución que permita la liberación del barco y de los 36 tripulantes que viajan a bordo. A pesar de que el Gobierno asegura que estudia todas las opciones que contempla la ley, la intervención militar continúa descartada y parece que será el pago de un rescate el que pondrá fin a las negociaciones que mantienen los miembros del CNI desplazados a la zona.
Las posibles represalias que pueden tomar los secuestradores tras la detención de dos piratas el pasado domingo preocupa al Ejecutivo y a los armadores, que sospechan, a pesar de que no se encontraron dispositivos de comunicación en la embarcación en la que viajaban, que los piratas que mantienen retenido al Alakrana ya conocen la captura de sus compinches, lo que podrían argumentar en una hipotética negociación para pedir un rescate de mayor cuantía económica e incluso su liberación.
De momento, el secuestro ya ha igualado los días que estuvo retenido el "Playa de Bakio" el pasado mes de abril y, según la ministra Chacón, es previsible que se alargue aún más, ya que los piratas son los mismos que mantuvieron retenido durante cuatro meses el barco alemán "Hansa Stavanger, en el que viajaban 24 tripulantes y por cuyo rescate se pagó, el pasado mes de agosto, una cifra cercana a los 3 millones de dólares.
El millón de euros que se estima costó la liberación del Playa de Bakio puede ser superado en esta ocasión, ya que los escasos tres años de antigüedad del Alakrana, en el que se invirtieron cerca de 30 millones de euros para su construcción, son otro poderoso argumento que pueden utilizar los piratas para presionar en la negociación.
El complicado traslado de los dos piratas detenidos
El traslado a España de los dos piratas detenidos cuando abandonaban el Alakrana, para los que la Fiscalía pide prisión provisional incondicional y que declaren ante la Audiencia Nacional, es otro asunto que debe resolver con urgencia el Gobierno.
El apoyo de otros efectivos de la Operación Atalanta, mientras la fragata Canarias vigila los movimientos del buque retenido, se presenta como la mejor opción para el traslado hasta Yibuti, donde los piratas embarcarían en un avión hasta Madrid. De no ser así, otra opción pasa por un traslado desde Kenia, con el que la UE mantiene acuerdos para su procesamiento pero no para el tránsito de los piratas por su territorio, según explica el diario El País.
La polémica por el embarque de militares en los atuneros sigue en el Congreso de los Diputados, con el PP y el PNV a la cabeza de los que defienden que proteger a los atuneros es responsabilidad del Gobierno. Mientras, los atuneros reclaman la medida para trabajar en las mismas condiciones que los pescadores galos, a los que la protección de los infantes de marina permite acercarse más a la costa somalí, donde están los mejores caladeros.