La anterior administración norteamericana llegó a un acuerdo con Polonia para establecer 10 interceptores antimisiles y con la República Checa para ser base de sistemas de radares con el objetivo de defender a Estados Unidos de un posible ataque iraní a través de un (o varios) misiles balísticos intercontinentales (Inter-Continental Ballistic Missile, IBCM). A su llegada a la Casa Blanca, Obama pidió una inmediata revisión de dicho plan estratégico.
Algunos expertos hablan de un gran cambio en política exterior mientras que para otros analistas la decisión no corresponde a motivos ideológicos o diplomáticos. En cualquier caso, las reacciones a favor y en contra no se han hecho esperar. Entre los republicanos, las quejas han sido formalizadas por el senador John McCain al comentar que la decisión es "errónea"; el anterior embajador de EEUU en las Naciones Unidas John Bolton ha hablado de "mala decisión" e incluso el ex primer ministro de la República Checa la ha tildado de "muy mala". En el bando contrario, el presidente de Rusia, Dmitry Medvedev ha hablado de "movimiento responsable" de la Casa Blanca, al igual que el actual secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, que la ha tildado de "paso positivo". Los primeros ministros de Polonia y la República Checa, Donald Tusk y Jan Fischer respectivamente, han mostrado su cooperación con Estados Unidos.
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Barack Obama y el presidente checo Vaclav Klaus / Foto: Casa Blanca. Pete Souza |
Muchos se preguntan a qué responde dicho cambio. Un análisis en profundidad -más allá del argumento simplista Obama-Bush-, debería fijarse en la figura del actual líder del Pentágono, Robert Gates. Cabe no pasar por alto que fue él mismo quien en el 2006 recomendó a la pasada administración desarrollar el plan antimisiles, así como en esta ocasión ha sido él mismo quien ha promovido y convencido de la necesidad de actualizar los desafíos estratégicos en materia de misiles intercontinentales. Nombres como los de Michelle Mullen (Jefe del Estado Mayor Conjunto), Michèle Flournoy (subsecretaria de Defensa, y cargo de más alto rango para un no militar en el Pentágono) y Cartwright (mano derecha de Mike Mullen) no pueden dejarse de lado, ya que hasta el momento el núcleo fuerte del Pentágono ritma al unísono. Un hombre como Robert Gates, que se ha mantenido liderando el Pentágono con administraciones supuestamente muy diferentes y de forma consecutiva, es una de las piezas clave a la hora de entender la reciente decisión de la Casa Blanca.
¿Cuáles son las razones que Robert Gates presentó al presidente Obama?
Básicamente dos: cambios en los informes de inteligencia sobre Irán y desarrollo de la tecnología militar norteamericana. Dichos argumentos ya se apuntaban a comienzos de año y fueron remarcados el 12 de febrero de 2009 por Dennis Blair, Director de Inteligencia Nacional, en el Comité del Senado sobre Inteligencia (Annual Threat Assessment of the Intelligence Community).
Los argumentos de Robert Gates han sido:
1) Los informes de inteligencia en el 2006 señalaban que la amenaza de Irán era real porque poseía capacidades de largo alcance (misiles balísticos intercontinentales), mientras que en estos momentos los informes de inteligencia apuntarían a misiles de corto y medio alcance, tales como Shahab-3, que los iraníes estarían desarrollando a buen ritmo.
2) La tecnología en defensa militar de EEUU habría mejorado, principalmente en la habilidad de hacer frente a los misiles de corto y medio alcance, siendo capaces de anular un posible ataque de Irán, bajo la nueva directiva: amenaza presente, costes y capacidades.
Con todo ello, no debería sorprender que en el periodo de aquí a tres años, por ejemplo, y tras una nueva revisión de los informes de inteligencia, se recuperara el plan que en la actualidad se ha cancelado. De hecho, distintos oficiales de de inteligencia militar del Pentágono y de la CIA en Capitol Hill así lo han indicado.
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Robert Gates |
Sobre las críticas a la decisión tomada, Robert Gates se ha defendido de la siguiente manera:
Aquellos que dicen que estamos poniendo en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos y la de Europa están mal informados o tergiversan la realidad de lo que estamos haciendo. ... Creo que este nuevo enfoque permite una mejor capacidad de defensa de misiles para nuestras fuerzas en Europa, para nuestros aliados europeos y, finalmente, para nuestro país que el programa que yo mismo recomendé hace casi tres años. Este nuevo programa es más adaptado a la amenaza que vemos que se está desarrollando y además aprovecha las nuevas capacidades tecnológicas de que disponemos hoy en día
La Casa Blanca no ha querido ligar su decisión con Rusia, si bien desde la administración norteamericana se espera que Rusia colabore de forma más activa con ellos y deje de quejarse sobre el anterior plan. Concretamente se ha apuntado que:
1) Los nuevos sensores no tendrán capacidad de visión sobre Rusia -como sí la tenían los anteriores sistemas omni-direccionales.
2) Los radares X-band son direccionales y claramente estarán mirando hacia Irán, dijo Cartwright.
3) Los SM-3 son un arma que los rusos no pueden decir que les pueda amenazar, comentó el propio Gates.
4) Podría haber una colaboración con el radar Armavir que Rusia tiene colocado en el sur de dicho país.
Tal y como se ha dado a conocer, la defensa de Europa por parte de Estados Unidos quedaría de la siguiente manera en su primera fase para el 2011, pese a que el programa se completaría en el 2015, según apuntó Cartwright y otros oficiales del Pentágono:
1) Despliegue en el Mediterráneo Oriental de los buques Aegis equipados con SM-3 y misiles Patriot, posiblemente dos o tres barcos con este equipamiento, así como en el Mar del Norte con buques adicionales
2) Integración de distintos sistemas Command and Control (cadena de mando, sistemas de comunicación, procedimientos, etc)
En este contexto, Rusia ha anunciado su colaboración con la Casa Blanca al expresar que frenará pero no eliminará su plan de despliegue en las cercanías de Polonia con misiles Iskander. En el mismo sentido, la mayoría de medios de comunicación han recogido la condena oficial de Rusia sobre las declaraciones-una vez más-del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad negando el Holocausto judío. Pese a todo, el objetivo de Estados Unidos es que Rusia colabore en el Consejo de Seguridad sobre una posible sanción a Irán por sus tentativas (verbales o reales) de ser potencia nuclear fuera del marco del Tratado de No Proliferación.
En definitiva, la Casa Blanca parece tener claro que Irán no supone una amenaza estratégica inmediata y de tal forma se ha expresado su vicepresidente, Joe Biden, al declarar que "Irán no tiene capacidad para lanzar un misil que pudiera alcanzar a EEUU", en entrevista en la CNN. Pese a todo, sigue quedando pendiente la cuestión central del debate que cabe no perder de vista: la relación Irán-Israel, ya que es ahí precisamente donde la conexión armamento nuclear-capacidad balística cobra sentido.