Si hay algo que podemos aventurar sin riesgo de equivocarnos, es que el futuro no va a cambiar la privilegiada situación geoestratégica de España, y al mismo tiempo las servidumbres que esta situación conlleva. Un océano, el Atlántico, y tres mares, el Mediterráneo, el de Alborán y el Cantábrico, además de dos archipiélagos, nos enriquecen en todos los aspectos.
Somos el país Atlántico/Mediterráneo por excelencia, con una posición dominante sobre el Estrecho de Gibraltar que constituye un punto focal del tráfico marítimo por el que circula cerca de una cuarta parte de la carga mundial. Además, alrededor de nuestras costas (casi 8.000 kilómetros.) discurren algunas de las líneas marítimas más importantes del planeta, con un tráfico de más de 200.000 buques mercantes al año.
Conviene recordar también que al ser nuestra economía muy dependiente de los recursos energéticos y otras materias primas, el libre uso de las comunicaciones entre las distintas partes de nuestros territorios y otras muy lejanas convierten a esta circunstancia en un interés vital.
El futuro tampoco va a cambiar la interdependencia con el nuevo mundo globalizado o con nuestras Alianzas, lo que nos obligará a colaborar cada vez con más frecuencia en la gestión de las crisis en escenarios imprevistos y normalmente lejanos y, por tanto, a depender de nuestra capacidad de proyección. Y como consecuencia de otros intereses nacionales, la Armada tiene que hacer efectiva la soberanía en nuestras aguas jurisdiccionales y debe poseer una capacidad de disuasión, prevención y respuesta coherente con ellos, ya que en el futuro es probable que determinadas amenazas tiendan a incrementarse
Con estas premisas, y si una de las finalidades de la actuación de las Fuerzas Armadas es defender los intereses nacionales, la Armada en el ámbito de sus competencias debe disponer de los medios y preparación que la permitan cumplir con sus diferentes cometidos. Y ésta ha sido desde hace muchos años la obsesión de los integrantes de esta Institución; dedicar todo el esfuerzo a la Fuerza, que como decía la derogada Ley Orgánica de la Armada, es su razón de ser.
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Buque de Mando |
Esta línea de actuación junto a una buena capacidad de planeamiento han sido los factores que nos han llevado a disponer, con unos recursos limitados, de una Marina equilibrada y moderna, que no sólo no desmerece sino que supera en calidad a las de otros países europeos.
Como factor de fuerza podemos fijarnos en que de toda Europa, solamente el Reino Unido, Francia e Italia, junto con España, disponen de portaaviones, circunstancia que marca una gran diferencia tecnológica y operativa entre las diferentes Marinas y que es un factor que se repite, en parte, con la Infantería de Marina.
Sin embargo, esta obsesión en potenciar la Fuerza "contra viento y marea" ha incidido, entre otras razones, y sin duda negativamente, en la crisis más grave que ha sufrido la Armada en las últimas décadas: la carencia de personal.
Pero antes de resumir la situación actual y para terminar esta Introducción, es preciso señalar que las Fuerzas Navales seguirán siendo en el futuro una gran herramienta para nuestra política exterior. Si bien como contrapartida exigen una voluntad política para tenerlas desplegadas y listas para la acción, como única manera de hacerlas creíbles y así aprovechar sus características de movilidad, disponibilidad, autonomía logística y flexibilidad en el empleo de los medios. Formar a nuestra sociedad en la comprensión de esta potencialidad no es tarea fácil, pero si España continúa aspirando a tener un peso importante en la escena internacional, debe ser tarea prioritaria.
LA ARMADA EN LA ACTUALIDAD
La organización
Es oportuno resaltar que lo que sigue a continuación es el presente, pero conocerlo resulta imprescindible para introducirnos en el futuro, ya que la organización recientemente implantada y basada en nuevos conceptos perdurará durante muchos años. Esta nueva organización de la Armada respondía y responde al modelo general de estructura de las FAS, Cuartel General, Fuerza y Apoyo a la Fuerza.
La novedad es que se ha llevado a cabo un gran proceso de racionalización y simplificación de estructuras, separando claramente las funciones de la Fuerza y el Apoyo. Además se ha superado el tradicional despliegue territorial, basando el nuevo en criterios operativos y funcionales, apoyados en un renovado método de procesos de trabajo. Es una auténtica revolución ya que se abandona en gran medida el clásico organigrama vertical para potenciar claramente las relaciones horizontales y las técnicas TQL (Total Quality Leadership), lo que se traduce en una mayor eficacia y capacidad de evolución.
Por otra parte la racionalización ha llevado consigo una disminución de la estructura y del personal necesario, originando el cierre de Capitanías Generales, Escuelas o Comandancias de Marina. Esta minimización debe continuar en el futuro, si bien es cierto que el margen de maniobra es cada vez más pequeño.
La Fuerza
La Fuerza se ha dividido en tres grandes estructuras: la Flota, la Fuerza de Acción Marítima y la Infantería de Marina. Sus Mandos dependen directamente del AJEMA (Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada).
La Flota continúa siendo el núcleo fundamental de la Fuerza y es la responsable principal de la acción naval exterior gracias a su poder expedicionario. Está constituida por un conjunto de buques de superficie, aeronaves, submarinos, medios de guerra de minas, fuerzas de Infantería de Marina, centros de adiestramiento bajo el Mando de un Almirante con su Cuartel General en Rota.
Se ha estructurado en un único Grupo de Proyección de unidades aeronavales y anfibias -el Portaaviones, las LPD`s [buque nodriza del que parten las LST] y LST`s [lancha de desembarco de carros de combate]- al que se pueden incorporar unidades de las Escuadrillas de Escoltas, y de las Flotillas de Submarinos, de Aeronaves y de Medidas Contra Minas. Integra también dos buques logísticos y es responsable de la preparación anfibia de la mayor parte de las fuerzas de Infantería de Marina que constituyen la Fuerza de Desembarco.
Cuenta además con una Estructura Aliada, el Cuartel General Marítimo español de Alta Disponibilidad, capaz de intervenir en operaciones conjuntas y combinadas y conducirlas desde su buque de mando, el LPD "Castilla". Es, por tanto, un medio nacional con un Estado Mayor multinacional, listo para ser asignado a la Alianza Atlántica e, incluso, a la Unión Europea u otras Organizaciones internacionales.
La Flota la forman las siguientes unidades:
- 1 Portaaviones - 4 Buques anfibios - 2 Buques logísticos
- 10 Fragatas - 4 Submarinos - 6 Cazaminas
- 1 Buque de mando MCM - 55 Aeronaves - 1 Brigada de Infantería de Marina
La segunda gran rama de la Fuerza Naval está constituida por la Fuerza de Acción Marítima bajo el Mando de un Almirante con su Cuartel General en Cartagena.
Hay que destacar que la Armada continúa manteniendo la responsabilidad de proteger los intereses marítimos nacionales allá donde pudieran verse amenazados el ejercicio de la soberanía y el cumplimiento de las leyes en nuestras aguas jurisdiccionales, si bien, y como consecuencia del proceso de descentralización de la Administración General del Estado, la Armada se orienta cada vez de manera más específica hacia cometidos de Seguridad y Defensa, sin abandonar sus funciones como Organismo colaborador en la Acción del Estado en la Mar. En la actualidad todas las Comunidades o ciudades autónomas con costa y hasta siete Ministerios tienen competencias en este área.
Para acometer esta responsabilidad y siguiendo los ya mencionados criterios funcionales y no territoriales, las Zonas Marítimas han desaparecido, concibiéndose el espacio marítimo español de forma global, como unidad geoestratégica de entidad única. Esta nueva concepción se basa en gran parte en los nuevos medios de Mando y Control que permiten la dirección centralizada y la ejecución descentralizada de las diferentes actividades navales. Cartagena es el punto central del despliegue, con cabeceras en Ferrol, Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria y Palma de Mallorca.
Para llevar a cabo sus cometidos específicamente militares (presencia disuasoria y vigilancia) y los derivados de la mencionada colaboración, la Fuerza de acción marítima cuenta con los siguientes medios:
- 35 Patrulleros de diferentes características. - 4 Buques hidrográficos.
- 1 Buque de investigación oceanográfica. - 3 Buques de transporte.
1 Buque de apoyo antártico. - 1 Buque escuela de vela.
- 2 Remolcadores - 1 Buque de salvamento.
- 1 Centro de Buceo. - Comandancias Navales.
Con esta organización y medios la Armada reafirma la importancia que concede a sus competencias en defensa de los espacios marítimos contra todas las amenazas, incluidas las asimétricas, y para cubrir el día a día de las actividades de las marinas pesquera, mercante y deportiva, con innumerables actuaciones relacionadas con la seguridad de la navegación, la vigilancia pesquera, el salvamento, el contrabando y tráfico de drogas, la protección medioambiental y de los recursos marítimos, la inmigración ilegal y otras.
No se nos puede olvidar y merecen una mención especial, dentro de la Acción Marítima, las labores y responsabilidades de la Armada en los campos de la oceanografía, hidrografía, cartografía, navegación, geodesia y astronomía, lo que se ha venido a denominar como la Marina Científica. Las necesidades nacionales en este campo para mantener la seguridad hidrográfica de nuestras aguas y el prestigio internacional alcanzado obligarán en el futuro a tener muy en cuenta los medios y recursos que se dedican a estos fines.
Respecto al tercer componente de la Fuerza, la Infantería de Marina, bajo el Mando orgánico de un General de División con su Comandancia General en Madrid, es la responsable de proporcionar el personal y los medios necesarios a la Fuerza de Desembarco, así como unidades para la seguridad de las personas y de las instalaciones navales.
Se articula en la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) y la Fuerza de Protección en la que se integran los Tercios y Unidades de Seguridad.
El Apoyo a la Fuerza
Para finalizar este resumen de la situación actual haremos una breve referencia al Apoyo a la Fuerza, que se divide entre los Mandos de Personal, de Apoyo Logístico y de Asuntos Económicos.
No es el objeto de este trabajo, pero si el personal es el mayor problema que afecta a las Fuerzas Armadas en general y a la Armada en particular, pensando en el futuro, no podemos pasar por alto la situación actual. Aunque los datos son muy oscilantes, el número aproximado de efectivos de marinería y tropa es de 12.400, cuando las necesidades teóricas se elevan a 15.000. La carencia y, por tanto, el problema se puede resumir en la falta de vocaciones existente en todos los niveles; en oficiales afectará más a su calidad, pero en marinería afecta a su número y por tanto a la operatividad de las unidades.
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1a Escuadrilla contra minas / ©MDE |
Podríamos hablar de la dureza de la vida a bordo, de las separaciones familiares, de la elevada movilidad geográfica a lo largo de la carrera, del trabajo de ambos cónyuges en la sociedad actual. Lo que hay que evitar es el círculo vicioso, menos personal, mayor carga de trabajo. menos personal. Pero no es este el momento de abordar en profundidad el problema, por lo que permítanme señalarles únicamente las opiniones de un Almirante que trabaja en este campo y las del Senador Alejandro Muñoz-Alonso.
Escribe el Almirante: "Las relaciones entre una sociedad y sus FAS se enmarcan en un conflicto permanente cuya resolución determina las características de la organización y profesión militar. El sistema de una sociedad democrática y de carácter liberal se basa en valores como la libertad y el individualismo, que son significativamente diferentes a aquellos por los que tradicionalmente se rigen las Fuerzas Armadas. Esto genera una tensión que puede sintetizarse en la siguiente pregunta: ¿Como puede la sociedad occidental garantizar su seguridad cuando ello requiere una organización militar cuyos valores no comparte plenamente?".
Y apuntilla Muñoz-Alonso: "Quizá debido al devenir histórico de España y a una percepción idílica de inexistencia de riesgos y amenazas externas, la conciencia de Defensa es débil. El problema actualmente está en un nivel superior, no puede haber conciencia de Defensa sin una fuerte conciencia Nacional". ¡Menudo problema! Está diagnosticado, pero ¿cómo resolverlo?
En el documento Líneas Generales de la Armada 2007 promulgado por su anterior Almirante Jefe, Sebastián Zaragoza, se señala acertadamente lo siguiente: "No cabe duda de que la Armada como profesión exige un tratamiento para sus miembros realista, actual y acorde con la sociedad en que vivimos, pero la Armada es más que una profesión, es un estilo de vida donde cuentan los valores. Y cuentan hasta el punto de que sin valores, como el compañerismo, la lealtad, el honor, el amor al servicio y la capacidad de sacrificio, la Armada no se concibe. Y eso hay que explicárselo desde el primer momento a todo el que se incorpora, porque necesitan conocerlo y asumirlo. Del mismo modo que toda la Armada debe entender y asumir que el profesional que se incorpora tendrá una familia a la que hay que apoyar".
El problema queda planteado. ¿La solución? El futuro nos la revelará, porque hay que reconocer que trabajan muchos y buenos profesionales para encontrarla.
Finalizaremos mencionando el Apoyo logístico, que basado en los Arsenales de Ferrol, Cartagena y La Carraca (San Fernando, Cádiz) junto a las instalaciones del ISEMER para el mantenimiento de gran parte de la Flota en la Base Naval de Rota, tiene la responsabilidad de inspeccionar las nuevas construcciones y sostener a la Fuerza. En esta distribución geográfica intervienen fundamentalmente razones operativas y logísticas.
Hay que destacar también el Centro de Evaluación para el Combate por el que pasan las unidades para ser evaluadas en su capacidad operativa -adiestramiento y preparación técnica- antes de obtener la calificación correspondiente. La falta de personal y de otros recursos ha provocado la imposibilidad de calificar para el combate a todas las unidades, por lo que se ha optado en línea con el resto de las marinas aliadas a calificarlas únicamente para la Misión que tienen que desarrollar dentro de los escenarios más probables, solución imaginativa que trata de hacer de la necesidad virtud.
Dentro de la Logística merece una mención especial NAVANTIA, la antigua Empresa Nacional Bazán, que aunque hace años era objeto de muchas críticas, ha conseguido en la actualidad una sinergia con la Armada y una calidad que la convierten en factor multiplicador de la Fuerza.
Respecto al tema económico-financiero hay que insistir en que los recursos son insuficientes y en que ya no se pueden esperar muchos más ahorros del proceso de reestructuración en marcha. Hay que significar únicamente que la parte del presupuesto que el Gobierno dedica a la Armada es aproximadamente el 14 % del total de Defensa, lo que representa alrededor de 25 ? por español y año.
TENDENCIAS
Para introducirse en el futuro es imprescindible mirar previamente hacia los Estados Unidos; su capacidad de análisis, de debate intelectual, político, mediático les permite dirigir hacia ese impredecible futuro su impresionante ventaja tecnológica y hacer más efectiva su defensa. Han impulsado lo que llaman la Naval Transformation, con un cambio estratégico importantísimo al apostar por las "brown waters" y la "litoral warfare", abandonando el carácter exclusivo que han tenido las "blue and green waters" y el sea control. Como ellos dicen, the Navy look ashore.
Este decidido cambio les lleva a transformar su Flota de Combate de Superficie, haciendo énfasis en el "Litoral Combat Ship". No les preocupa pasar unos años en los que el número de buques disminuya y en los que se supriman programas en marcha, ya que piensan que tienen tiempo suficiente antes de que les surja un competidor en ese, para ellos, desconocido litoral.
La difícil decisión conlleva el abandonar el portaaviones como Capital Ship para trasladar la hegemonía a un nuevo y discutido concepto, el Distributed Fleet Battle Network, conjunto operado como un todo gracias a los nuevos sistemas de Mando y Control, en el que se integran los portaaviones y buques de combate de gran y mediano tonelaje operando desde aguas seguras, así como los small surface combatants, submarinos, aeronaves y sistemas unmanned, para como un todo descargar su potencia de combate desde todo el escenario.
Es, en definitiva, la suma de lo disperso, con menores riesgos para las unidades importantes, los pilotos etc. Termina el siglo del control del mar, para pasar a la era de la proyección del poder conjunto.
El concepto se fundamenta principalmente en la gran capacidad ofensiva-defensiva del sistema AEGIS, el lanzador de misiles VLS en el que las células verticales permiten alojar un gran número de diferentes clases de misiles (incluido el Tomahawk) y los sistemas unmanned. Como no tenemos tiempo de profundizar en el concepto, únicamente señalar que la tecnología existente permite incluso que cualquier buque, o plataforma sin tripulación, ataque un blanco no presente en sus sensores desde otra unidad que si lo haya detectado. Es parte de la Cooperative Engagement Capability (CEC), con la que se podrá ejercer la defensa de teatro contra misiles balísticos, que amenacen su territorio o la zona de operaciones.
Los nuevos buques 'pequeños' (evolución del concepto de los streetfighters) tendrán algo más de 3.000 toneladas, alta velocidad (speed is life) poco calado, reducidísima dotación, pequeña firma electromagnética, propulsión eléctrica, control de daños automático, profusión de sistemas unmanned y un gran reto... serán modulares, es decir, que sobre una plataforma única, en un plazo de entre uno y cuatro días cambiarán completamente su configuración, pasando por ejemplo de una misión de guerra de minas a otra antisubmarina o de operaciones especiales. En definitiva algo sin precedentes en la historia naval.
Este nuevo tipo de buques del que se estiman construir unos 56 en una Flota de 375 unidades, lo simultanearán con el desarrollo de los HSV o buques logísticos de muy alta velocidad, y con el concepto Sea Based para las operaciones in land.
No vamos a insistir más en su nuevo concepto ya que tenemos que terminar con el futuro de nuestra Armada, pero si resumirlo como la pretensión que tienen de conseguir al final de su desarrollo el Get connected, Get modular, Get joint, Get off-board y Get unmanned. Todo un reto.
EL FUTURO DE LA ARMADA
Ya de vuelta a casa, veamos como planea la Armada Española su futuro. El Criterio Básico 13 de la Revisión Estratégica establece: "Las Fuerzas Navales, manteniendo su capacidad de control de los espacios marítimos de soberanía e interés nacional, deben estar orientadas hacia las operaciones en teatros litorales lejanos, con especial énfasis en la proyección del poder naval sobre tierra".
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Helicóptero en el Portaaeronaves Príncipe de Asturias /©mde |
Esta transformación, similar salvando las distancias con la de EEUU, pasa por reorientar la Flota de una naturaleza esencialmente oceánica y antisubmarina, para convertirla prioritariamente en una fuerza que proyecte su poder en el litoral y sobre la costa y, presumiblemente, hacia el interior.
Es preciso, por tanto, alcanzar un mayor potencial en este campo con un incremento de las capacidades de proyección estratégica y de apoyo logístico operativo, fundamentales para la acción conjunta y combinada.
El criterio que inspira la modernización es que la Armada no pretende crecer en número de barcos de carácter oceánico, sino contar con barcos más capaces y con dotaciones más reducidas. Otra característica muy a tener en cuenta en la llamada genéricamente marina oceánica será que, al ser los recursos escasos, las unidades deberán estar preparadas para hacer frente a cualquier contingencia y ser capaces de minimizar los daños propios.
Pasando revista a los medios existentes y a los Planes en marcha nos encontramos con la siguiente situación:
- El portaaviones sigue siendo el más completo de los existentes en el mundo para aviones VSTOL, si bien necesita ser modernizado. Su unidad aérea principal, los AV8 B Plus, son aviones de última generación por lo que no está programado su relevo, aunque los planes de la Armada señalan al Joint Strike Fighter, modelo al que probablemente se acuda junto con el Ejército del Aire. Tiene una importante capacidad de disuasión, de protección, de control del mar y de proyección in land por medio de helicópteros.
- Los buques anfibios LPD son modernos y polivalentes para operaciones de paz, anfibias o humanitarias, por lo que tienen muchas singladuras por delante. No así las LST, que serán relevadas por el "Juan Carlos I".
- La construcción del nuevo LHD "Juan Carlos I", buque de proyección estratégica con capacidad para completar la proyección de una Brigada conjunta, va a potenciar esta área. Mención especial merece la capacidad que tendrá para actuar como plataforma alternativa del "Príncipe de Asturias" para operar la aviación embarcada, cuando esté inmovilizado por obras, importante carencia que será así superada.
- En cuanto a los escoltas, las Fragatas, unidades polivalentes y el buque más pequeño de los necesarios para combatir en operaciones aisladas en cualquier escenario, tienen diferente futuro. Las de la "Clase Baleares", primer buque de la Armada dotado con misiles, han terminado su vida operativa. Queda sólo una unidad de la serie inicial de cinco que se mantiene en reserva. El paso del tiempo, la elevada dotación que necesitan, el vapor de la propulsión y la carencia de plataforma para helicópteros las han llevado a su retirada, si bien ha sido de forma escalonada de acuerdo con la entrada en servicio de las F-100, una serie de cuatro unidades ampliada recientemente a cinco, de las cuales cuatro ya han sido entregadas a la Armada.
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Fragata F-100 |
Esta maravilla de la ingeniería naval, y así se pueden definir a las F-100, porque nunca se pensó que una unidad de su desplazamiento pudiese montar el Sistema AEGIS y además con un espectacular rendimiento, llevan lanzadores VLS, por lo que son buques con capacidad para integrarse en los Grupos de Combate de Estados Unidos, circunstancia verdaderamente excepcional y, tras las modificaciones correspondientes, en el ya mencionado CEC. Los misiles con capacidad de ataque a tierra "Tomahawk" potenciarán claramente su capacidad de disuasión.
Las FFG "Clase Santa María" nacieron con vocación principal antisubmarina, pero la amenaza actual ha obligado a potenciar su capacidad antisuperficie, capacidad que se multiplicó considerablemente, al igual que en las F-100, gracias a llevar embarcados los helicópteros LAMPS MK III, auténticos gestores de los espacios marítimos. Actualmente se han modernizado dos unidades, y otras dos de estas Fragatas de una serie de seis se encuentran en proceso de modernización.
- La Flotilla de Submarinos verá satisfechas sus necesidades operativas con la construcción de cuatro S-80 de propulsión diesel eléctrica independiente del aire, lo que aumentará su capacidad de disuasión, capacidad que se potenciará además con misiles mar-tierra de largo alcance y precisión (Tactical Tomahawk). Junto con las cuatro unidades en servicio de la "Serie Tramontana", se conseguirá el objetivo de tener dos unidades en patrulla permanentemente.
- Los Cazaminas "Clase Segura" son unidades de última generación con casco de fibra de vidrio. La serie de seis de estos modernos buques permite mantener en permanencia la asignación de uno de ellos a una fuerza multinacional de la OTAN y atender las necesidades nacionales; necesidades que, sin olvidar la limpieza de minas en las rutas costeras, se plasman en la perentoriedad de mantener abiertos en caso de conflicto dos puertos nacionales y una Base Naval. Su capacidad de protección es vital para los intereses de España.
- Respecto al Buque Logístico "Patiño", es necesario señalar que está todavía en su primer tercio de vida. Este buque, junto con el nuevo del programa de apoyo al combate "BAC Cantabria", que sustituirá al petrolero de flota "Marqués de la Ensenada", permitirá siempre disponer de una unidad.
La Armada tendrá que preocuparse de la sustitución progresiva de los buques oceanográficos e hidrográficos, buque de salvamento y rescate de submarinos, remolcador de altura, buque de inteligencia, etc.
- La construcción de la primera serie de cuatro Buques de Acción Marítima (BAM) de porte medio, que irán sustituyendo al entrar en servicio a diversos patrulleros, potenciará la vigilancia de los espacios marítimos de nuestro interés, con objeto de atender la nueva situación estratégica y de personal que obligará a aumentar el número de unidades con alta autonomía y muy reducida dotación. Y, además, en colaboración con otros organismos del Estado, enseñar la bandera con densidad y continuidad. Todo esto sin abandonar la vocación oceánica.
- Mención destacada merece el Arma Aérea. Si destacamos en la Introducción, que el Portaaviones es la pieza clave para valorar a una Marina, hay que señalar también que éste, al igual que los demás buques con capacidad para operar helicópteros desde sus cubiertas, no tiene ningún valor sin medios aéreos. Y de ahí surge la Misión de la Flotilla de Aeronaves, proporcionar a la Flota los vectores aéreos que necesite con sus dotaciones perfectamente adiestradas para todas las áreas de la guerra naval.
- La Flotilla de Aeronaves, que cuenta en la actualidad con diversos tipos de helicópteros y aviones, busca su modernización con programas que incluyen el helicóptero multipropósito NH-90 y, en un futuro más lejano, el mencionado anteriormente Joint Strike Fighter.
- Otra de las novedades que adquirirá cada vez más protagonismo es la reciente creación, dentro de la estructura orgánica de la Flota, de un Grupo de Guerra Naval Especial que integra y desarrolla las operaciones especiales y las de los buceadores de combate.
Si bien es imprescindible disponer de una Fuerza preparada para el combate de alta intensidad y con una capacidad creíble de disuasión, en alguno de los escenarios que contemplamos es muy posible que el oponente no entre en un conflicto abierto y que pretenda lograr sus intereses con 'otros medios'.
- El disponer en su momento de una gran capacidad de guerra especial conjunta puede ser muy importante, ya que si consideramos las dificultades con que nos encontraríamos en el escenario internacional ante un conflicto bilateral abierto, la posibilidad de llevar a cabo operaciones 'encubiertas debe contribuir a la disuasión. Y lo que puede apuntar la Armada a esta capacidad conjunta es, precisamente, la Guerra Naval Especial.
- Se debe resaltar también la potenciación de la Infantería de Marina con nuevas lanchas LCM, vehículos "Piraña", misiles "Spike".
- Y, lamentablemente para los responsables de los recursos financieros y de los que satisfacen las necesidades de la Armada, esto no es todo. Hay que atender a un elevado número de instalaciones, como cuarteles, centros de mando y control, escuelas, estaciones radio, bases navales, polvorines, talleres especiales, factorías de subsistencias, residencias de dotaciones, centros sociales, viviendas logísticas, archivos, museos y tantas otras que son algo menos visible para la mayoría de los españoles, pero que son necesarias para el funcionamiento de la Armada.
CONCLUSIÓN
Con este resumen de la situación de la Armada y sus planes para el futuro se ha tratado de presentar las, en general, buenas noticias en lo que se refiere al material, producto como apuntábamos al principio de un buen planeamiento y de la dedicación de todo el esfuerzo a la Fuerza.
Sin embargo, el horizonte presenta chubascos que habrá que gobernar, ya que si ha sido criterio de la Armada construir sólo lo que se pueda sostener, es decir, que el objetivo sea apropiado, aceptable y practicable, la situación financiera y sobre todo de personal complica la existencia de una Marina moderna y totalmente profesional.
El problema, en visión del AJEMA, se podría sintetizar en que el compromiso de futuro no puede hacer perder de vista las obligaciones del presente, porque cuando a la Armada se le pida acción no puede ofrecer planes, sino disponibilidad y capacidad de respuesta.
Las nuevas capacidades navales deben constituir una meta pragmática, adecuada y sostenible; un compromiso entre riesgos, misiones, necesidades y los recursos financieros disponibles.
Para ello, si los Gobiernos fuesen consecuentes deberían impulsar unas Fuerzas Armadas, y por tanto una Fuerza Naval, que sirvan al doble propósito de satisfacer las necesidades nacionales, completamente distintas a las de hace unos años, y contribuir a la estrategia aliada en sus justas proporciones.
El aumento de los recursos financieros necesarios, en comparación con otros gastos del Estado, es asumible. Los beneficios que se derivarían de acometerlo serían grandes y variados; el problema se reduce por tanto a creer en ello, a trasladarlo sin temor a la sociedad y, en definitiva, a tener la voluntad y la visión de los grandes países.
De no ser así, habría que reconsiderar las Misiones y, aunque nos duela a los que creemos en ello, la entidad y capacidades de la Fuerza Naval.
Rafael Lorenzo
Almirante en situación de retiro. Ha mandado el Portaaviones "Príncipe de Asturias" y el Grupo Alfa de la Flota. Ha sido Jefe del Arsenal de Ferrol, del Estado Mayor Conjunto y Director General de Política de Defensa.