En apenas cuatro años de infame tiranía (entre el 17 de abril de 1975 y el 6 de enero de 1979), el régimen marxista-maoísta de los jemeres rojos, liderados por Saloth Sar (llamado Pol Pot) exterminó más del 30 por ciento de la población camboyana, alrededor de tres millones de personas. Tras la desolación, Camboya sufrió además la ocupación vietnamita durante 10 años (desde diciembre de 1978) y hubo de padecer una guerra civil hasta la firma de los Acuerdos de Paz de París (1991)(1).
El nombramiento en 1993 del australiano Michael Kirby como Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Camboya no contribuyó a promover la persecución judicial internacional de los responsables del llamado genocidio camboyano. Tampoco la creación de la Oficina en Camboya de la Alta Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos fue de gran ayuda(2).
El gobierno camboyano solicitó el 21 de junio de 1997 a las Naciones Unidas la asistencia para la creación de un tribunal que juzgara los delitos de los jemeres rojos, pero hubo que esperar hasta el 10 de agosto de 2001 para que la Asamblea Nacional camboyana aprobara la ley que creó las llamadas Salas Extraordinarias en los Tribunales de Camboya para la persecución de los delitos cometidos durante el período de la Kampuchea Democrática. El 6 de junio de 2003 Camboya firmó con las Naciones Unidas los términos de la colaboración de la comunidad internacional en dichas Salas Extraordinarias.
La Sala Extraordinaria de Juicios, creada en 2006 como tribunal independiente del gobierno camboyano y de las Naciones Unidas, está formado por dos jueces extranjeros (la ex Gobernadora General de Nueva Zelanda y juez del High Court de su país, Silvia Cartwright, y el francés Jean-Marc Lavergne) y tres camboyanos (Nil Nonn, Ya Sokhan y Thou Mony)(3).
Tras haberse invertido más de 60 millones de euros en la creación y funcionamiento de las Salas Extraordinarias(4), la Sala de Juicios ha tardado en dictar su primera sentencia casi cinco años (26 de julio de 2010)(5), condenando a Kaing Guek Eav, alias Duch, de 67 años, antiguo profesor de matemáticacas y Jefe del S-21 (centro de torturas y prisión de Tuol Sleng, hoy convertido en museo del genocidio), a 35 años de prisión. La lista de delitos es inmensa: crímenes contra la humanidad -asesinato, exterminio, esclavitud, prisión, tortura y persecución por motivos políticos, y otros actos inhumanos-, así como por graves violaciones de las Convenciones de Ginebra de 1949 -asesinato intencional, tortura y tratos inhumanos, grandes sufrimientos y daños graves físicos y mentales causados intencionalmente, privación intencional a prisioneros de guerra y civiles del derecho a un juicio regular y justo, y confinamiento ilegal de civiles-(6) . Una condena equidistante de lo solicitado por la fiscalía (40 años) y el límite legal permitido según el juez francés Lavergne (30 años de prisión) tal y como explica en su voto particular. Pero el caso parece que continuará ya que el convicto ha manifestado su intención de apelar la sentencia.
Si la sentencia dictada no fuera modificada en apelación, Kaing Guek Eav cumpliría solamente 19 años de cárcel, ya que satisfizo 16 años de prisión. La reacción de buena parte de la sociedad camboyana ante la decisión del Tribunal ha sido de rechazo y la "benignidad" judicial en este primer caso se ha convertido en una gravosa hipoteca para su credibilidad. Como ha afirmado la abogada de derechos humanos Theary Seng, cuyos dos padres fueron asesinados por los jemeres rojos(7), Duch cumplirá 11 horas y media de prisión por cada asesinato que cometió: "Esperábamos que el tribunal combatiera con energía la impunidad pero si puedes matar a 14.000 personas y cumplir 19 años de condena, ¿de qué se trata? Es una broma"(8). Uno de los pocos supervivientes del S-21, el guía de 79 años Chum Mey declaraba tras conocer el veredicto: "He perdido la esperanza. Ya no confío"(9).
Esta primera condena del tribunal mixto es una muestra de la debilidad de la justicia frente a una incontestable barbarie, y un mal precedente teniendo en cuenta que las Salas Extraordinarias tienen que sentenciar próximamente los actos de otros cuatro altos responsables del maoísmo camboyano: Nuon Chea (84 años), Khieu Samphan (79 años) y otros dos dirigentes octogenarios. No es de extrañar, por ello, que en su editorial del 27 de julio titulado "Some Justice for Cambodia", el diario New York Times hiciera hincapié en la incertidumbre creada por esta primera sentencia, mencionando, además, los problemas internos y externos observados en el funcionamiento del tribunal: falta de experiencia de algunos de los fiscales, conflictos entre los miembros camboyanos e internacionales de la plantilla del tribunal, dilaciones burocráticas, y fuerte interferencia política del gobierno camboyano. Éste estaría interesado en prolongar unos años los procesos para que septuagenarios responsables del régimen jemer, aún en el poder, pasaran a mejor vida sin visitar la prisión(10).
En el horizonte se observa un nada prometedor futuro para este híbrido tribunal que parece incapaz de responder a las exigencias de una justicia que, al menos, compense moralmente los inmensos y lacerantes sufrimientos causados a tantos camboyanos y extranjeros por el terror rojo.
(1) CIA. The World Factbook: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/cb.html(2) Una crítica a la postura de la comunidad internacional y su falta de energía en el rechazo al régimen rojo de Camboya puede encontrarse en: Tom Fawthrop y Helen Jarvis, Getting away with genocide?: Elusive Justice and the Khmer Rouge Tribunal, UNSW Press, 2005.
(3) http://www.eccc.gov.kh/english/about_eccc.aspx(4) Sophal Ear, My mother´s escape from Khmer Rouge, CNN, 26 julio 2010. En;
http://edition.cnn.com/2010/OPINION/07/26/ear.khmer.rouge/index.html?eref=rss_latest&utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+rss%2Fcnn_latest+%28RSS%3A+Most+Recent%29#fbid=JBrTRU6GFkB(5) La investigación se inició el 18 de Julio de 2007.
(6) Ap. 516.
(7) http://www.thearyseng.com/(8) Martin Petty y Prak Chan Thul, "Senior Khmer Rouge cadre jailed for mass murder, torture", Reuters, 26 julio 2010. En: http://ca.reuters.com/article/topNews/idCATRE66P0EH20100726(9) Martin Petty y Prak Chan Thul, "'Killing Fields' verdict casts cloud over tribunal", Reuters, 27 julio 2010. En: http://in.reuters.com/article/idINIndia-50426520100727(10) Justine Smith, "Time short for genocide justice in Cambodia", Telegraph.co.uk, 8 Abril 2007. En:
http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/1547994/Time-short-for-genocide-justice-in-Cambodia.html
* José Luis Bazán es Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra.
Máster en dirección de recursos humanos y organizaciones por el ESIC

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