Aunque no es habitual que el Ejército de Tierra salga al paso de informaciones más o menos críticas hacia la institución publicadas en los medios de comunicación, esta vez sí lo ha hecho, aunque quizás ha levantado una liebre que para algunos había pasado desapercibida.
A través de su página web, la Institución que manda el General de Ejército Fulgencio Coll ha querido dejar claro que las Academias de las Armas no se van a cerrar, tal y como había publicado -según la nota emitida por Ejército- la Prensa local de Toledo.
"En los últimos días parece detectarse una creciente inquietud por la pervivencia de las Academias de la Armas", refleja la nota de prensa. "Ha podido contribuir a ello -añade- la inauguración del Museo del Ejército", relación que, según el comunicado, "no es evidente, salvo que conozcamos que la prensa local de Toledo ha publicado, al hilo de la inauguración, noticias según las cuales se pretende "cerrar la Academia de Infantería".
A tenor de lo leído, algún medio de comunicación toledano debió interpretar que el hecho de que los oficiales de Infantería ya no vayan a recibir su formación específica en la citada Academia podría suponer el cierre de este secular centro de enseñanza militar, algo que no ocurrirá, según la nota emitida por el Cuartel General del Ejército.
"En soporte de la noticia -continúa el comunicado- se mostraba en el periódico una directiva firmada por el JEME el 18 de junio de 2010". Y esa directiva -por si alguien lo desconocía- existe. Se trata -según la explicación ofrecida por Ejército- de la Directiva 06/10 de Reestructuración de los Centros Docentes Militares del Ejército de Tierra.
Todos a Zaragoza
En este documento se contempla, efectivamente, que el año de formación que los oficiales de Infantería recibían en la Academia toledana ya no se llevará a cabo, puesto que toda la formación de los futuros tenientes se desarrollará en el Centro Universitario de la Defensa, ubicado en las instalaciones de la Academia General Militar, en Zaragoza. Sin embargo, "las Academias van a seguir recibiendo cadetes o alféreces cadetes", según la nota de prensa, y lo harán "durante las semanas o meses que se consideren necesarios para que reciban los conocimientos que se determine no deben ser impartidos en Zaragoza, por profesorado, instalaciones, materiales u otras razones".
Esta decisión, "difícil y meditada" y "podríamos decir que valiente, pero no dramática" -así lo refleja el comunicado-, "lo que pretende es darle otro impulso al proceso de transformación del Ejército, en este caso de su Enseñanza, para mantener las cotas de calidad que exhibe desde hace años". Pero la decisión adoptada por el JEME no parece haber sentado del todo bien entre la clase política de la Ciudad Imperial.
Malestar entre los políticos toledanos
De hecho, el Pleno del Ayuntamiento de Toledo celebrado el pasado 15 de julio aprobó una proposición para que el Ministerio de Defensa aclare "qué papel va a desempeñar la Academia de Infantería de Toledo en la nueva organización de las enseñanzas universitarias de Grado y Postgrado de las Fuerzas Armadas". En la misma proposición se pedía al Departamento dirigido por Carmen Chacón que se considerase a la Academia toledana "como centro de especialización del Arma de Infantería, como venía siendo hasta ese momento".
El presidente del Grupo Municipal Popular, Lamberto García, aseguraba la semana pasada en el diario digital La Tribuna de Talavera que aunque habrá formación para otros estamentos militares muy importantes, "la Academia de oficiales se cierra".
La enseñanza militar "sólo se transforma"
Ajeno a esta polémica de marcados tintes políticos, y más centrado en la que se ha producido en los medios de comunicación (la edición castellano-manchega de Periodista Digital titulaba así el pasado 15 de julio: "El PSOE decide expulsar militares de la Academia de Toledo") el Ejército asegura en su nota de prensa que aunque "los cambios generan incertidumbre", algo "lógico e inevitable", esa incertidumbre "no debe producir parálisis", porque debe aparecer "esa cualidad que nos citan las Ordenanzas y que se llama valor; el valor que imprime el vigor, el esfuerzo y la decisión para superar las parálisis y avanzar".
La directiva -elaborada a instancias del JEME por personal del Estado Mayor del Ejército, del Mando de Adiestramiento y Doctrina, y de la Inspección General del Ejército, aunque algunos medios han atribuido su ´diseño´ al Ministerio de Defensa- se elaboró tras valorar diversas "líneas de acción", a partir de las cuales se llegó a la conclusión de que "no es realista pensar que un plan de estudios tan exigente como el establecido para obtener el Grado de Ingeniería en Organización Industrial pueda ser superado por la mayoría en cuatro años, por lo que lo prudente es mantenerles los cinco años en el mismo sitio de forma que se facilite el que obtengan el grado, requisito sin el cual no podrán ser tenientes".
Así las cosas, y argumentando que "agrupar en lo posible la formación de oficiales y suboficiales" ayuda a "incurrir en el mínimo gasto y aprovechar las infraestructuras existentes", el Ejército quiere dejar claro en su comunicado que la Enseñanza militar "ni se crea ni se destruye, sólo se transforma".