Alicia Gámez descansa ya en Barcelona junto a los suyos después de más de tres meses de cautiverio en manos de Al Qaeda del Magreb Islámico. Sin embargo, sus dos compañeros, Roque Pascual y Albert Vilalta, siguen en poder de los terroristas y, por el momento, no hay indicios de cuándo volverán a Barcelona. Los tres catalanes fueron capturados por los terroristas el 29 de noviembre en Mauritania cuando participaban en una caravana humanitaria de la ONG Barcelona Acció Solidaria.
La cooperante española fue liberada ayer por sus captores y trasladada en varias etapas hasta Uagadugu, la capital de Burkina Faso. Aunque los terroristas han mantenido a Alicia Gámez y a los otros dos españoles ocultos en pleno desierto en el norte de Mali, ha sido Burkina Faso el que ha desempeñado un papel determinante en la solución parcial del secuestro.
Alicia Gámez llegó a las 17,04 a Barcelona a bordo de un Falcon del Ejército del Aire, acompañada por la secretaria de Estado de Cooperación. En el Aeropuerto del Prat la esperaba el presidente de la Generalitad, José Montilla. Sus primeras palabras fueron para los otros dos cooperantes, asegurando que su felicidad "sólo será completa cuando regresen Albert y Roque". Gámez dio las gracias a las autoridades españolas por los esfuerzos que han hecho para liberarla.
Una vez a salvo la primera de las víctimas del secuestro, la incógnita está en saber cómo y cuando serán liberados Albert y Roque. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega se ha apresurado a afirmar que el Gobierno no ha pagado ningún rescate. La extrañeza inicial de por qué sólo Gámez ha sido puesta en libertad se ha disipado a la vista de la propia idiosincrasia de los secuestradores. Según los expertos, habrían entregado a la cooperante catalana porque en el mundo islámico está mal visto que se utilice a las mujeres como rehenes.
Por el contrario, la liberación de los dos hombres podría verse dificultada por una nueva exigencia que anunciaron los terroristas la semana pasada. Si en un principio los secuestradores, pertenecientes al grupo de Mokhtar Bel Mokhtar (una facción de Al Qaeda en el Magreb), exigían 3,7 millones de euros sin implicaciones de tipo político, inopinadamente cambiaron de opinión y pasaron a reclamar a Mauritania que liberase a un grupo de islamistas presos. Una condición que sin duda dificultaría las gestiones para la liberación que iban muy avanzadas.
Es posible que ahora, los islamistas mantengan la exigencia de que salgan de la cárcel varios de sus correligionarios, como ya hizo el mes pasado otra facción de Al Qaeda, cuando logró la liberación de cuatro terroristas a cambio de la vida del rehén francés Pierre Camatte.
En el norte de Mali permanece también secuestrado Sergio Cicala y su mujer, Philomène Kabourée, secuestrados el 18 de diciembre en Mauritania. Kabourée se negó a ser liberada este miércoles junto a Gámez para no abandonar a su marido, de 65 años, en el desierto.
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