El pasado 1 de marzo, José Mujica, ex guerrillero de los Tupamaros, ha asumido la presidencia de la República Oriental del Uruguay, de manos de Tabaré Vázquez, su correligionario en el Frente Amplio. Mujica fue amnistiado en 1985 tras quince años en la cárcel. Inmediatamente después comenzó una brillante carrera política que lo llevó al Congreso y al gabinete ministerial del Presidente Vázquez.
Su pasado subversivo no fue óbice para que la mayoría de sus conciudadanos le dieran su confianza para gobernar el país por los próximos cinco años. Y es que las fuerzas izquierdistas uruguayas han experimentado, como ha sucedido en buena parte de la región, una transformación ideológica sustancial, que las ha reconciliado con la democracia representativa y la economía de mercado.
La experiencia del Frente Amplio uruguayo puede mostrar dos particularidades sobresalientes. Por un lado, se trata de una coalición triunfadora que logra reelegirse en el poder por segunda vez, precisamente en un año en que tanto en Chile como posiblemente en Brasil las alianzas oficialistas perderán la posibilidad de mantenerse en el gobierno. En el caso chileno, Eduardo Frei no logró hacer suya la inmensa popularidad de Michelle Bachelet, y en Brasil José Serra tiene actualmente la mayor probabilidad de ganar las elecciones pese al excelente desempeño del Presidente Lula y su gobierno.
Por otro, el caso uruguayo demuestra en los hechos de que la izquierda democrática latinoamericana sí puede gobernar exitosamente, profundizando la democracia y las libertades políticas, pero sin descuidar el crecimiento económico del país. Las cifras macroeconómicas del Uruguay lo colocan entre las economías más exitosas de la región y son la verdadera razón del triunfo de Mujica.
Por ejemplo, en 2009 el país creció al 4% del PIB, se redujo la pobreza del 25 al 20% y mejoró la inversión del Estado en áreas clave como educación, vivienda y salud. Uno de los programas sociales más aplaudidos en todo el mundo es la entrega gratuita de un computador portátil a cada niño en edad escolar (Plan Ceibal), como estrategia societal para salir de la pobreza y la marginalidad.
En resumen, el Frente Amplio ha mostrado su destreza para llevar al país por el camino del desarrollo económico, gracias a la moderación y la concertación política. Se ha beneficiado en parte por el gran flujo de inversiones de capital extranjero de diversa procedencia. Una buena parte proviene de su vecino más próximo, Argentina, cuyos empresarios han hecho fuertes inversiones en el campo y la industria uruguayas, atraídos por la seguridad jurídica que echan de menos en su propio país.
*Carlos Maldonados es Historiador por la Martin-Luther- Universitat (Halle, Alemania) y analista de temas internacionales y de seguridad. Actualmente es asesor internacional del Ministerio de Defensa chileno.

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