El presidente turkmeno ha aprobado un plan de creación de fuerzas navales con base en el puerto de Turkmenbashi, que prevé su despliegue el año 2015 a más tardar. En su anuncio Gurbanguly Berdimuhamedov puso el acento en la importancia de este paso para la defensa de los intereses políticos y militares del país.
Berdimuhamenov se había referido ya el año pasado a la necesidad de contar con una marina de guerra, declarando que "Somos como cualquier otro país con acceso al mar. Necesitamos barcos para patrullar nuestras fronteras marítimas, al objeto de mantener el necesario nivel de seguridad y prevenir el terrorismo, combatir el crimen organizado (contrabando) y luchar contra las redes de tráfico de drogas" y firmando un decreto al respecto. Una concreción de los planes en esta materia ha debido esperar sin embargo al 2010, tras su aprobación por el Consejo de Seguridad Nacional.
Estado actual de las fuerzas navales de Turkmenistán
En estos momentos el país no dispone de una auténtica Armada, sino tan solo de una fuerza de guardacostas.
Ello es fruto de dos factores:
. Al caer la Unión Soviética, los barcos de su flota caspia volvieron a sus bases, Baku (Azerbaijan) y Astrakhan (Rusia). Tan solo unas pocas patrulleras fueron a parar a Turkmenistán.
. Tras la constitución de Turkmenistán como estado independiente no se lanzó ningún programa de construcción o adquisición naval.
Las únicas adquisiciones han consistido en unidades para su servicio de guardacostas, incluyendo:
. La patrullera estadounidense Point Jackson, transferida el año 2000.
. Varias patrulleras Kalkan-M compradas a Ucrania el 2002.
. Siete lanchas de salvamento y un dragaminas alquiladas a Irán el 2003.
. Dos patrulleras "Sobol" adquiridas a Rusia el pasado diciembre.
Las capacidades marítimas turkmenas son pues extremadamente limitadas, y se puede afirmar que sus fuerzas navales son las más débiles de todo el mar Caspio. Según el Military Balance 2010, publicado por el International Institute of Strategic Studies de Londres, actualmente el país tan sólo dispone de 10 unidades en servicio, todas ellas de tipo costero.
Planes de creación de una armada.
Por todo lo descrito, crear una marina de guerra supondrá para Ashgabat partir prácticamente de cero. Además Turkmenistán no solamente dispone de muy pocos barcos, sino que sus instalaciones portuarias son insuficientes para sostener una flota de mayor tamaño y que incluya unidades de más desplazamiento.
Es probable que Ashgabat busque el apoyo de diversos países, continuando el difícil juego de equilibrios propio de la región y especialmente de un régimen que otorga gran importancia a su neutralidad.
Como se ha indicado han sido distintas las potencias que han suministrado unidades navales a Turkmenistán los últimos años. Además hay que tener en cuenta que el país participa en la flotilla caspia con base en Astrakhan y operada por Rusia, Azerbayan, Kazakhstan, y Turkmenistán, mientras que en el pasado ha entablado conversaciones con Estados Unidos sobre una posible cooperación en la mejora de sus capacidades navales.
La adquisición de barcos de guerra y la construcción de instalaciones portuarias pueden verse obstaculizadas por la difícil situación del erario público, que ha acusado la crisis global y la caída de los precios de la energía. Sin embargo la reciente inauguración del gasoducto con destino a China ha abierto las puertas a unos ingresos más estables, mientras que por otra parte Nabucco continúa siendo una opción, a la espera que Europa decida plantar cara a Rusia.
Motivos estratégicos de la decisión
Que ha empujado a Turkmenistán a optar por crear una auténtica marina de guerra, dejando atrás el binomio cuerpo de guardacostas y participación en la flotilla caspia dirigida por Rusia?
Nos encontramos en primer lugar con una serie de tensiones con algunos de sus vecinos, que podrían aconsejar desarrollar una cierta capacidad de disuasión marítima:
. Con Azerbaijan se dan varias disputas sobre yacimientos de petróleo y gas natural. El año pasado Ashgabat amenazó con emprender acciones legales contra Bakú por los intentos del segundo de desarrollar algunos de estos yacimientos.
. Con Rusia las disputas no hacen referencia a yacimientos concretos sino más bien a la estrategia energética turkmena. Mientras que Ashgabat pugna por diversificar sus mercados y rutas de exportación, Moscú se resiste a perder su monopsonio (al que ha acabado poniendo fin sin embargo el gasoducto Turkmenistán-China).
En segundo lugar, y en términos más generales, no debemos olvidar que los países ribereños del mar Caspio no se han puesto aun de acuerdo en los criterios para dividirlo en distintas zonas económicas exclusivas. Las negociaciones continúan y se han firmado algunos tratados bilaterales, pero existen diversas posturas en pugna. Teherán, tras no haber conseguido convencer a los otros cuatros estados litorales de administrar conjuntamente el mar, defiende ahora su división "equitativa" en cinco partes iguales, mientras que Rusia propone la división del subsuelo marino y el uso conjunto de sus aguas.
Naturalmente la existencia de todas estas disputas no significa que acaben resolviéndose por la fuerza, sin embargo la falta de una auténtica armada supone para Ashgabat partir con desventaja tanto en las negociaciones como en caso de crisis.
Los incentivos para su creación son pues claros, y encajan con los deseos de Turkmenistán de ver aumentado su papel regional, tanto en el campo de la energía como a un nivel geopolítico más amplio.