El Ejército estadounidense está librando un contencioso verbal con el Pentágono, y no es la primera vez que esto ocurre según el diario estadounidense The Whasington Post. Mientras que el Departamento de Defensa ha pedido más dinero para continuar con el programa, los militares dicen que el sistema de misiles antiaéreos desarrollado por Lockheed Martin no responde a sus necesidades.
Bajo el título ´"el Pentágono se resiste a los deseos del Ejército de parar el desarrollo del sistema móvil de misiles antiaéreos MEADS´, el rotativo neoyorquino publicaba ayer un artículo en el que afirmaba que la cúpula militar de Estados Unidos considera que el MEADS -que está siendo desarrollado por un consorcio internacional liderado por la compañía aeroespacial Lockheed Martin y en el que participan Alemania e Italia- es demasiado costoso, está tardando mucho en ser desarrollado y su acomplamiento es complicado, puesto que cualquier cambio en el programa requeriría la aprobación de los dos países europeos que participan en el mismo. Según las fuentes militares citadas por The Washington Post, "el sistema no podría responder a los requerimientos estadounidenses con respecto a las amenazas actuales o futuras si no se acometiesen importantes y costosas modificaciones".
El sistema móvil de defensa aérea ampliado o Medium Extended Air Defense System (MEADS), cuyo desarrollo se prolonga ya durante más de una década, está diseñado para reemplazar a los sistemas de misiles antiaéreos Hawk y Patriot (dos materiales con los que cuenta actualmente el Ejército de Tierra español).
Pero a pesar de la insistencia de los altos mandos militares para acabar con el programa, el Pentágono argumenta que pararlo resultaría también muy costoso. De hecho, según informa el diario estadounidense, si el Departamento de Defensa quisiera cancelar el sistema ahora, debería pagar al consorcio liderado por Lockheed Martin entre 550 millones y un billón de euros en concepto de penalización. Por este motivo, Defensa ha pedido 467 millones de euros al Congreso para continuar con el desarrollo del programa que, según lo previsto, debería estar concluido en el año 2018.

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