Hemeroteca | Newsletter | Normativa | Enlaces | Agenda                I2v | Publicaciones | Consultoría | Cursos | Foros
    
  DIARIO DIGITAL  viernes, 30 de julio de 2010 Busca todo aquello que contenga alguna de las palabras escritas. Si introduce comillas al principio y al final buscará todo aquello que contenga la frase exacta introducida. Buscador Avanzado
    PORTADA     | OPINIÓN | DEFENSA | INTERNACIONAL | IBEROAMÉRICA | MISIONES | INDUSTRIA | ENTREVISTAS | MULTIMEDIA

Entrevista al ex canciller Carlos López Contreras, eminencia gris del régimen de Micheletti

El comportamiento de EEUU tanto antes como después de la crisis es abiertamente hostil hacia nuestro Gobierno

Ricardo Angoso   domingo, 07 de febrero de 2010

En su último día como canciller, justo el día antes de que tome posesión el nuevo presidente del país, Pepe Lobo, Carlos López Contreras, considerado la eminencia gris del régimen de Micheletti, nos recibe en su casa de Tegucigalpa y nos habla del pasado reciente de su país, de los acontecimientos vividos el 28 de junio -día del golpe de Estado para los zelayistas, de la sucesión constitucional para los partidarios de Micheletti- y del futuro que le aguarda a esta joven democracia centroamericana plagada de numerosos retos y desafíos. También se refiere, de una forma muy acertada, a las incertidumbres y amenazas que aguardan a Honduras.

Atenea: Comienza una nueva fase, tanto para usted como para Honduras, ¿qué balance hace de estos siete meses tan difíciles al frente de la diplomacia de su país?

Carlos López Contreras: Ha sido una experiencia extraordinaria para Honduras y para todos aquellos que han estado participando en todo el proceso, quizá se podría decir que hasta única, pues en las guerras siempre hubo países que tuvieron al mundo en contra pero tenían aliados. Infortunadamente, Honduras no ha tenido aliados, los hemos tenido pero nos decían no cuenten con nosotros, es decir, había un rubor tremendo en donde nos decían estamos con ustedes, sigan adelante, pero no podemos acompañarles en esta lucha. Nos decían resistan, pero no podemos darles nuestro apoyo público. Hubo diversas posiciones de los Estados: algunos claramente hostiles, otros indiferentes y una minoría identificada con nosotros pero que nos decían que no contáramos con ellos. Esa era la gama de Estados y de aptitudes en las que nos movíamos en estos meses. Estábamos, además, suspendidos por la Organización de los Estados Americanos (OEA), pero los Estados no estaban obligados a suspender relaciones con nosotros. Así había acontecido con Cuba, que había sido expulsada de la OEA a petición de Venezuela por inmiscuirse de forma violenta en los asuntos de este país al fomentar la guerrilla en un momento dado. Y con Honduras, sin embargo, desde el punto de vista del derecho internacional, era un asunto muy diferente, incluso curioso, pues respondía a una dinámica interna y que no amenazaba la paz ni la seguridad internacional, aunque es objeto de un trato realmente sin precedentes en la historia sin haber pasado por una resolución de sanciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se nos atacó por razones ideológicas, simplemente. Causó una extraordinaria sorpresa y no respondía a un planteamiento analítico desde el punto de vista del derecho internacional. Honduras siguió un guión que estaba sujeto a nuestro propio ordenamiento político y constitucional interno y no lesionaba el derecho internacional en ningún sentido. Lo ocurrido fue una aberración, una exaltación contra Honduras de líderes que ni siquiera conocían nuestras Leyes y la Constitución hondureña. Pese a todo, no admitimos el derecho a la injerencia de otros Estados en nuestros asuntos, pues no hacíamos peligrar la paz ni poníamos en peligro la seguridad internacional, sino que tan sólo seguíamos los criterios de nuestras propias Leyes y nos sujetábamos a las mismas. Entonces, y para resumir, sabíamos que el derecho internacional nos asistía en nuestras decisiones y no teníamos, a este respecto, ninguna duda.

¿No había, por tanto, como se ha sugerido, extrañas fuerzas detrás de los acontecimientos de Honduras e incluso la sombra de los Estados Unidos, tal como sugiere Chávez?

No, absolutamente, esa tesis no tiene ningún fundamento. El comportamiento de los Estados Unidos tanto antes como después de la crisis es abiertamente hostil hacia nuestro Gobierno y así lo hace saber en repetidas ocasiones. No estaban por la sucesión presidencial, negando en todo momento oxígeno al Gobierno que había surgido del contragolpe al Golpe, pues no debemos olvidar que aquí quien pretende dar un golpe de Estado son Zelaya y sus partidarios, quienes violando nuestro ordenamiento político y constitucional pretendían subvertir el sistema democrático y quedarse en el poder indefinidamente. Lo que surge en Honduras es un contragolpe a una acción que dejaba en precario su sistema democrático y constitucional; es decir, los derechos que ahora mismo mucha gente invoca para atacarnos es lo que realmente estaba en peligro en aquellos días. La Constitución que ahora invocan los partidarios de Zelaya para atacarnos es la misma que pretendían vulnerar para continuar en el poder, ¡qué gran paradoja!

¿No cree que, en cierta medida, que la comunidad internacional actuó con cierta hipocresía y simplemente les atacaron porque eran pobres y con apenas recursos? ¿Se sentían solos o decepcionados o ambas cosas?

Hay quienes se sintieron decepcionados, como el presidente Micheletti. Yo, sin embargo, lo veo con un poco de mayor frialdad y sé que las relaciones internacionales más que emociones son intereses y, a veces, las mejores relaciones bilaterales tienen más que ver con el interés de una de las partes que por otra cosa. Nosotros tuvimos sorpresa, pero decepción, no, pues eso en el mundo diplomático no existe; es el mundo de la duplicidad y a veces del interés por una cuestión concreta. Nos sentimos sorprendidos más que decepcionados por la posición de dureza de algunos Estados ante la crisis de nuestro país.

Se habla mucho de que Estados Unidos ya no tiene mucho interés en América Latina y que en el caso de Honduras, su desconocimiento en la crisis, va en esa dirección; también de que Obama no presta atención a los problemas continentales y está más centrado en otros escenarios de crisis. ¿Qué piensa de esta aseveración?

Yo creo que el poco interés de Estados Unidos con respecto a América Latina viene de lejos, incluso desde el ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre, cuando ha habido un progresivo distanciamiento por parte de los mandatarios norteamericanos hacia los asuntos del continente. Por el contrario, se han acercado más a los problemas de los países y zonas del mundo donde ellos perciben que provienen las amenazas a sus intereses en el exterior y en el interior; eso cambió un poco su percepción de América Latina. Pero viene, quizá, incluso de antes, cuando el final de la Guerra Fría dejó sin un gran interés a toda la región. La democracia se consolidó a nivel continental y hubo grandes avances en América Latina, alejando, en cierta medida, el peligro comunista contra el que habían luchado los Estados Unidos. Se ha desplazado el interés hacia otras zonas del mundo porque el comunismo desapareció como una fuerza que les desafiaba a nivel planetario.

Parece que el continente cambia ¿se constata un giro hacia la derecha en donde se incluye la nueva Honduras?

Hay un cambio en el mapa político, creo que rigurosamente constatado, y la experiencia de Honduras ha jugado un papel fundamental, que demuestra que se ha contenido una ideología y un sistema opresivo para los pueblos de América Latina, aun con el alto coste que hemos pagados los hondureños y su Estado en esta lucha. Hemos estado aislados en pleno continente y hemos sufrido un golpe devastador, pero ha valido la pena esta lucha y el mantener vivo este ejemplo frente a este sistema que pretendía destruir nuestras raíces democráticas. Pero lo dicho: ha valido la pena dar la batalla. Lo peor sería que nos acostumbráramos a vivir aislados. Ahora, creo, que hay que dar la lucha por salir de ese aislamiento y reintegrarnos de nuevo a la comunidad internacional, para mostrar al mundo que esa no era nuestra elección y que nos había sido impuesto sin que por nuestra parte se nos diera otra opción. No diría que fue la comunidad en su conjunto la que estuvo en contra de Honduras, sino un conjunto de Estados que se posicionaron en nuestra contra y sin apenas escucharnos.

¿Cree, en este sentido, que el nuevo Gobierno entrante lo tendrá fácil para recomponer las relaciones con sus vecinos, con el ALBA y, en general, con todos los países del continente?

Yo creo que el retorno a la normalidad y a la comunidad internacional será relativamente fácil, pues muchos países seguían simples tendencias y modas. Con Honduras fue así y si el retorno a la normalidad camina en la dirección que todos esperábamos, le aseguro que se establecerá una normalidad que no tiene nada que ver con el restablecimiento de relaciones, que puede ser un objetivo más en el largo plazo. Pero, además, no ha habido muchas rupturas de relaciones diplomáticas, un camino que sólo eligieron los países del ALBA. No creo que el nuevo Gobierno lo tenga muy difícil, los países seguirán la senda de la normalidad que ya dibujan los Estados que han reconocido a las nuevas autoridades. Verá que el retorno no será tan traumático y complejo. Las elecciones hondureñas, en su momento, ya fueron reconocidas por decenas de países-.

¿Cree que los zelayistas y lo que se denominó como Resistencia serán finalmente incluidos y absorbidos por el actual sistema político o, por el contrario, la confrontación seguirá en las calles del país?

En las últimas elecciones, si contamos con que votó el 70% de la población hondureña, observamos que la gente optó por partidos y formaciones demócratas. Frente a eso, que es una realidad innegable, hubo un minoría, algo menos del dos por ciento, que votó por partidos izquierdistas no democráticos e incluso violentos. Yo creo que no van a ir a más, al menos en el corto plazo. Luego está la historia, que demuestra que en Honduras los pequeños partidos no tienen una gran tradición y hay un gran arraigo del bipartidismo del país; los partidos históricos se mantienen y las pequeñas fuerzas no tienen una gran tirón electoral. Considero que la crítica al sistema y a la situación vivíamos se manifestó en la abstención, que fue la forma de contestación y protesta ante los hechos que vivíamos. Los dos partidos siempre han obtenido el dominio de las instituciones y los pequeños partidos eran simples bisagras que no iban más allá de los pequeños números en las elecciones. Existían sistemas de contrapesos sobre todas las instituciones, de tal forma que las grandes instituciones del Estado no quedaran en manos de los dos grandes partidos y que no ocurriera lo que acontecía en el pasado, que cuando ganaba un partido con mayoría en el Congreso de la República asumía el control total del Estado. Por eso, considero que la no reelección es una norma fundamental, regida por el artículo 239 de la Constitución, para evitar que se pudierann crear situaciones en las que uno de los dos grandes partidos se podía mantener en el poder por largos periodos sin que hubiera ningún control por parte de las instituciones. Un partido que pierde la elecciones y el otro con el control total de todos los medios e instituciones se acaba convirtiendo en un sistema viciado. En América Latina hay una gran tendencia a la reelección de los mandatarios, por tanto, creo que debemos crear sistemas de control y acotar los mandatos.

¿Qué desafíos tiene la Honduras que hereda ahora Lobo?

Hay peligros y también fortalezas, porque lo que Honduras ha demostrado a lo largo de estos siete meses es que un país pequeño, débil políticamente y económicamente, puede salvaguardar los principios que todavía rigen en la comunidad internacional, que son el respeto a la soberanía, la igualdad soberana y la no injerencia. Sí se pueden salvaguardar esos principios, hemos sido capaces de hacer frente a ese enorme desafío y hemos salido más o menos indemnes, aunque hemos tenido altos costes, como ya explique antes, en todo este proceso. El mundo debe tomar nota de estas lecciones, y no debe olvidar que el pueblo hondureño trazó claramente las líneas por donde no iba a pasar el chavismo. Hubo una presión brutal sobre nosotros por parte de la comunidad internacional, al tiempo que nuestro pueblo también se mantuvo firme en la defensa de unos principios y pidiendo a sus gobernantes que no capitulasen frente a los intereses foráneos. No cedimos a la presión internacional y en un combate desigual, frente a la visión de muchos gobernantes, demostramos que este pueblo tiene mucha fortaleza y que es capaz de aguantar las presiones; ese es un activo que tiene Honduras a su favor y que nos ha dotado de un valor en el mundo, habiendo demostrado gran valor y fortaleza frente a una situación adversa.

Somos un país seguro que defiende sus valores y sus instituciones con todo lo dramática y dura que ha sido esta situación. Entonces, la lectura es la inversa a la que se podía hacer y lo que pudiera parecer negativo es un valor positivo de futuro. Pese a todo, la amenaza no ha cesado y somos conscientes de que sigue ahí. La amenaza, sin embargo, es externa. La crisis ha sido externa, pues la interna fue resuelta por el Estado con sus propios mecanismos e instrumentos, logrando desbaratar la amenaza al sistema democrático desde dentro. Nosotros hemos sido acosados y amenazados desde fuera por enemigos externos, no lo olvidemos. Fue una injerencia, una presión externa para forzar al pueblo hondureño a tomar decisiones que iban en contra de su propio sistema político y constitucional, algo que no nos podíamos permitir y a lo que hicimos frente con todos nuestros medios y defensas. Había una voluntad política ajena que quería contrariar el sistema internacional y forzar a los hondureños a adoptar decisiones que iban en contra de sus propias instituciones y del ordenamiento político que como pueblo nos habíamos dado. Yo creo que esa amenaza no ha terminado y, como he dicho, sigue ahí y el próximo gobierno debe ser consciente de que seguirá presente por mucho tiempo. Mi sugerencia es que no se confíe y que tenga cuidado, que esté muy atento a los acontecimientos y que las tensiones seguirán porque los grandes movimientos, aunque ideológicos, se mueven con dinero. Y en Honduras, por decirlo sencillamente, así ha sido durante estos meses de turbulencias; se volcaron grandes capitales de dinero para la mal denominada "resistencia", que para mí era la contra resistencia, pues quien realmente estaba resistiendo era nuestro ejecutivo. La "resistencia" estaba por un modelo antidemocrático y quería cambiar la Constitución, las normas de juego democrático, y establecer un modelo autoritario y dictatorial. Lo más curioso es que los líderes de estos movimientos hoy exigen que se respeten los derechos de esa misma Constitución que pretendían destruir y sobre cuyas ruinas construir el nuevo régimen que inspiraban.

¿Esperaba una reacción tan dura de España?

Cuando se habla de España, el Gobierno no expresa el universo total de lo que es el pueblo español y lo mido en esos términos. Este Gobierno representa una parte de España y no intento universalizar su comportamiento por lo que ha hecho su ejecutivo. El actual Gobierno es pasajero; existe la Monarquía y hay otras instituciones, como las Fuerzas Armadas, que definen a España con una mayor proyección que unos gobernantes de una coyuntura determinada. Hoy hay un ejecutivo en España, pero mañana puede haber otro. Hay distintos partidos, distintos enfoques sobre los problemas e incluso planteamientos diferentes dentro de una misma fuerza. Por eso, juzgo los hechos de una forma objetiva y no creo que definan el estado general de la sociedad española, al menos así lo veo yo.

Artículos relacionados

Lobo deberá hacer frente a la delincuencia en las calles tras la toma de posesión

Los falsos giros de América latina, por Rogelio Nuñez Castellano

Honduras: final deslucido de una crisis mal administrada, por Roberto Cajina

Honduras, ¿final de la crisis?, por Ricardo Angoso

Juan Carlos Hidalgo, del Cato Institute, critica la actuación de España en la crisis de Honduras

Untitled Document
Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 1
WalterH
08/02/2010 15:36:09
Carlos Lopez fue ministro de Relaciones Exteriores de Honduras en la decada del 1980 y siempre mintio respecto a la ocupacion de Honduras por tropas contrarevolucionarias y salvadorenas en tierra hondureña e igual hizo en el recien terminado regimen de Micheletti,donde al cansancio mintio negando el golpe de estado militar.Es logico pensar entonces porque fue contratado en el regimen de facto de Micheletti,simplemente para mentir ! 73   35
Introduce tu comentario
Nombre
Email*

Comentario*

e3w2s0
Código* Introduzca el código que se lee en el cuadro superior
 
 Atenea se reserva el derecho de no reproducir los comentarios que se consideren ofensivos, contengan insultos personales o no estén relacionados con el contenido del artículo.
   REVISTA ATENEA
   AGENDA
   DESTACAMOS

Normativa General

Organización

Personal

Premios y Condecoraciones

Internacional
 
 Accede al análisis de espectro de alto rendimiento con el nuevo analizador compacto y económico de Rohde & Schwarz
 El analizador de espectro R&S FSC, compacto y económico, recientemente lanzado al mercado por Rohde & Schwarz reúne todas las características clave de un analizador de espectro profesional.
Más noticias de empresas
   LO MÁS LEIDO
Hemeroteca | Multimedia | Normativa | Enlaces | Agenda         I2v   | Publicaciones | Consultoría | Cursos | Foros
 
 
Mapa Web | Contacto | Aviso Legal | Quiénes somos | Publicidad | Normas de Colaboración | Quién es la diosa Atenea José Abascal nº 42 · 28003 Madrid
Tel. 91 594 52 55 · Fax 91 448 80 95