Prevista en la Cumbre de Teherán de 24 de mayo de 2009, de los Jefes de Estado de los tres países, ha tenido lugar el pasado 16 de enero, en Islamabad, la Reunión Trilateral de los Ministros de Asuntos Exteriores. Con ella se va implementando uno de los ejes de estabilización de Afganistán, el de la cooperación de los países vecinos del conflicto.
Afganistán está deseoso de legitimidad internacional, y nada mejor que empezar por sus vecinos inmediatos, aquellos cuya influencia, en sentido pasivo o negativo, harían tambalear a su frágil estado.
Pakistán prefiere un Afganistán estable, sin la consolidación del poder talibán que podría hacer empeorar, si cabe, la gran contaminación de sus fronteras comunes y tener entre sus objetivos la talibanización del país. A pesar de un pasado de apoyos institucionales a los radicales islamistas, el gran país de Indo está más que preocupado por la gran extensión del fenómeno en su territorio, mientras la India, su enemigo tradicional, se refuerza militarmente e interviene diplomáticamente en el conflicto de Afganistán.
Irán rechaza un Afganistán en manos de los radicales, que podría empeorar la situación de los territorios próximos al revuelto Beluchistán iraní. Un país vecino , en manos de los extremistas suníes sería lo último deseable.
Los acuerdos de la Reunión Trilateral de los Ministros de Asuntos Exteriores se refieren a tres ámbitos de aplicación: estabilidad y seguridad, desarrollo, y procesos regionales. Aunque el carácter del documento marco es todavía muy enunciativo se observan algunas concreciones en las siguientes direcciones:
-Respeto a la integridad territorial de cada país y no intromisión en los asuntos internos,
-Decisión de impedir la utilización de cada territorio en detrimento de los intereses de los otros.
-Reconocimiento de que el terrorismo plantea similares retos a los tres países y que su lucha precisa de esfuerzos comunes.
-Reiteración del deseo de aumentar el esfuerzo contraterrorista nacional con inteligencia compartida de los otros países, además de un mayor esfuerzo de coordinación y cooperación en el plano operacional.
-Apoyo al esfuerzo afgano de reconciliación y reintegración, según su Constitución.
-Lucha coordinada contra la gran delincuencia.
-Estimulación de la conectividad entre los tres países, con corredores de energía y transportes, mediante la acción privada y empresas mixtas.
-Establecimiento de comisiones económicas para el estudio de la viabilidad de un Fondo Conjunto de Inversiones.
-Apoyo al proceso ya en marcha de paz, seguridad, estabilidad y desarrollo en la región, proceso que deberá ser ejecutado por los tres países como protagonistas únicos.
-Insistencia en que cualquier conferencia internacional al respecto reconozca y tenga en cuenta estos esfuerzos.
Para implementar dichos acuerdos se establece un Comité Común de Coordinadores Nacionales, que reunirá a los números dos de cada Ministerio de Asuntos Exteriores. Se prevén una nueva cumbre y la reunión previa de los Ministros del Interior, Economía/Comercio y Seguridad/Inteligencia de los tres países.
Se puede apreciar en la declaración conjunta un verdadero deseo de acometer coordinaciones clave en una zona dominada por el conflicto de Afganistán, que de seguir adelante en la dirección marcada no pueden más que mejorar el entorno estratégico del citado conflicto.

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