La obra permite a China proseguir su política de diversificación energética, ganar peso económico y político en Asia Central, y continuar su ascenso. La rapidez con que se ha ejecutado contrasta con los obstáculos con que chocan proyectos alternativos promovidos por Rusia y la Unión Europea.
Ceremonia de inaguración
El presidente chino, Hu Jintao, ha visitado Turkmenistán y Kazajstán para inaugurar el nuevo gasoducto que une el primero con China.
El 12 de diciembre viajó a Astana, capital de Kazajstán, para tomar parte junto con el presidente Nursultan Nazarbayev en la ceremonia de inauguración del tramo que transcurre por dicho país. Dos días más tarde Hu y Nazarbayev se trasladaron a Samandepe (este de Turkmenistán), punto de partida del gasoducto y lugar escogido para la ceremonia. Dicho acto también contó con la presencia de sus homónimos turkmeno, Gurbanguly Berdimuhamedov, y uzbeco, Islam Karimov.
Características más relevantes de la nueva infraestructura
El gasoducto:
. Consiste en dos tuberías paralelas, la que acaba de entrar en funcionamiento y una que se prevé que lo haga en el 2010.
. Tiene una capacidad prevista de 40.000 millones de metros cúbicos anuales, de los que 30.000 millones corresponderían a gas turkmeno y 10.000 a kazajo.
. Transcurre a lo largo de 1.800 kilómetros, desde los yacimientos de gas de Bagtyarlik (en el margen derecho del Amu Darya, en Turkmenistán, cerca de la frontera con Uzbekistán), a través de territorio uzbeco y kazajo, hasta la localidad china de Horgos, en la región de Xinjiang.
. Se une a la red interna china de suministro en Horgos, de donde el gas es bombeado entre 7.000 y 8.000 kilómetros más hasta llegar a las prósperas ciudades costeras, incluidas Hong Kong y Shanghai.
. Ha sido construido a gran velocidad, cumpliéndose el calendario inicial, que muchos observadores tacharon de excesivamente ambicioso. El acuerdo marco entre Turkmenistán y China fue firmado tan solo hace tres años, concluyéndose el acuerdo entre Astana y Beijing el 2007.
Su entrada en funcionamiento será gradual. Durante el 2010 se prevé que transporte unos 5.000 millones de metros cúbicos de gas turkmeno, volumen que se incrementaría hasta los 13.000 el año siguiente, para alcanzar los 30.000 el 2013. A ello hay que añadir otros 10.000 millones de metros cúbicos de gas extraído en Kazajstán, lo que exigirá la construcción de un ramal desde el oeste del país, que se espera entre en funcionamiento en el 2011.
La diplomacia energética china en acción
Son muchos los aspectos de los acuerdos entre los cuatro países que no han trascendido, entre ellos el precio del gas turkmeno y kazajo, o las tasas de transporte a abonar a Uzbekistán y Kazajstán. Ello obedece a la opacidad con la que China suele tratar cualquier inversión asociada a su seguridad nacional, y que ha generado a menudo críticas de otros países.
Sí que se sabe que los acuerdos tienen una vigencia de 30 años.
También es habitual en la diplomacia energética china, como se ha podido observar en varios países africanos, combinar la construcción de infraestructuras de transporte de hidrocarburos con su extracción a cargo de empresas chinas, en solitario o junto con socios locales. El acuerdo entre Beijing y Asjabad obedece precisamente a estos parámetros, puesto que el yacimiento de Bagtyarlik está siendo explotado conjuntamente por CNPC (China National Petroleum Corporation) y la estatal TurkmenGaz.
A fecha de hoy CNPC es la única empresa extranjera autorizada por Turkmenistán a llevar a cabo actividades de exploración y explotación en tierra firme.
Las reservas recuperables de Bagtyarlik se cifran en 1,3 billones de metros cúbicos, aunque es necesario advertir que esta estimación no ha sido confirmada por fuentes independientes.
También hay que tener en cuenta que el gas de esta zona contiene mucho azufre, por lo que es necesario purificarlo antes de bombearlo. La primera planta de procesamiento fue inaugurada el mes pasado en Samandepe, punto de origen del gasoducto, con una capacidad de 5.000 millones de metros cúbicos al año.
Otra herramienta tradicional en la política energética china, y que también hemos podido observar en este caso, es la concesión de créditos blandos a los países productores para la financiación no sólo de infraestructuras asociadas sino de proyectos de todo tipo:
. En Kazajstán el Import-Export Bank ha concedido una línea de crédito para la construcción de unas instalaciones de tratamiento de gas cerca de Atyrau, como parte de un acuerdo más amplio en el campo energético.
. En Turkmenistán Hu ha ofrecido un paquete de préstamos del mismo banco destinados a los sectores de las telecomunicaciones, materiales de construcción, y construcción de infraestructuras.
Además de todas estas ventajas, las repúblicas centroasiáticas por las que transcurre el gasoducto se beneficiarán de la construcción de diversas infraestructuras de soporte, como carreteras, líneas eléctricas, o nuevos núcleos de población, que transcurrirán a lo largo del mismo. Su impacto será aun mayor por atravesar el gasoducto algunas regiones relativamente poco desarrolladas, como el centro de Uzbekistán o el sur de Kazajstán.
Implicaciones geopolíticas
Con la inauguración del gasoducto Turkmenistán-China, Beijing da un paso de gigante en su política de diversificación energética y en su proceso de consolidación como potencia regional, e incrementa notablemente su presencia en Asia Central, región objeto de deseo por todas las grandes potencias.
Lo hace además siguiendo su particular estilo, consistente en llamar poco la atención y evitar conflictos innecesarios. Mientras Rusia y Occidente se disputan la hegemonía en el Mar Negro e impulsan gasoductos, como Nabucco o South Stream, que no han pasado del papel el primero y cuyo futuro es incierto el segundo, China llega a acuerdos con los países productores de hidrocarburos y los ejecuta en un tiempo record, tan sólo tres años en este caso.
Ello le permite no sólo asegurarse la energía que su enorme población y economía necesitan, sino ir ganando influencia política en muchas regiones del planeta, incluida Asia Central.
China, cuyo nombre significa "País del Centro", considera que los dos últimos siglos han sido tan sólo un paréntesis, una excepción, en su multisecular dominio regional y destacada posición en la economía mundial, y se dispone a ir cerrando este periodo gradualmente, recuperando el carácter de gran potencia que considera que le corresponde por naturaleza.
Es este objetivo el que en su día motivó el abandono del maoismo y el inicio de las reformas económicas. En este momento en que se celebra el trigésimo aniversario de dicha decisión convendría no olvidarlo.

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