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Las operaciones en Bosnia Herzegovina (I)

Jorge Ortega  

La crueldad y destrucción de las acciones de ambos bandos y el ingente número de desplazados lleva a la Comunidad Europea, ya desde julio de 1991, a crear una Misión de Monitorización de la CE en Yugoslavia (ECCM), formada por unos 300 observadores, entre diplomáticos y militares, a los que se denominaba "los hombres de blanco" por el color de sus uniformes y que se desplegaron en Eslovenia, Croacia y Bosnia-Herzegovina. El 9 de julio de 1991 formaban parte de dicha misión dos diplomáticos españoles y dos tenientes coroneles del Ejército de Tierra, todos ellos en Croacia, que llegarían a ser diez militares en septiembre.

En el mes de diciembre del mismo año, Naciones Unidas envió igualmente una unidad de observadores (UNMO) en la que también se fueron integrando sucesivamente militares españoles. El 21 de febrero de 1992, amparado por la resolución 793 del Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU), se inició el despliegue de una Fuerza de Protección de Naciones Unidas (UNPROFOR), formada por 22.500 efectivos de trece países, inicialmente en Croacia y, posteriormente en Bosnia-Herzegovina con la doble misión de vigilar el cumplimiento de los acuerdos de paz conseguidos hasta ese momento y de proteger los convoyes de ayuda humanitaria.
Hasta noviembre de 1992 no se unió a UNPROFOR la primera Agrupación Táctica española, AGT Málaga, formada básicamente con fuerzas del IV Tercio de La Legión, de guarnición en Ronda, y mandada por el coronel Francisco Javier Zorzo Ferrer.

El Gobierno había aprobado en los Consejos de Ministros de 17 de julio y 28 de agosto anteriores el despliegue de la Operación, que se conocerá como A/B por parte española, aunque internacionalmente se denominara sucesivamente Joint Endeavour, Joint Guard y Joint Forge. La tarea que corresponde a la AGT es una de las más duras de todo el contingente internacional. Se trata de mantener abierta la arteria natural señalada por la ruta del río Neretva, indispensable para la circulación de los convoyes que iban a Móstar y Sarajevo desde las costas croatas.

Los largos meses de trabajo de nuestros soldados convirtieron la que hasta ese momento se había denominado "ruta de la muerte", en "ruta de la vida" (también llamada "ruta de los españoles"). Sólo los que la utilizamos por aquellos años en distintas ocasiones podemos valorar el esfuerzo de nuestros contingentes para mantener en marcha aquellas columnas, que representaban la posibilidad de supervivencia para miles de seres humanos, entre voladuras, nieves, minas, obstáculos y docenas de puntos de control de esta o aquella milicia, que obligaban en ocasiones a largas discusiones en las que se mezclaban el especial talante del español, un trago de la bota y la amenaza de la boca de fuego de los vehículos de exploración de caballería (VEC) lo que permitía resolver los parones y cumplir la misión.


Asentamiento Inicial

Zapadores paracaidistas afianzan la
pasarela sobre el río Neretva.

El cuartel general español se asentó inicialmente en Medjugorje, donde se encontraban la plana mayor, un escuadrón de caballería y la compañía de transmisiones; la bandera de la legión, en Dracevo, con destacamentos en Jablanika, Kiseljak y Kresevo; la unidad de apoyo logístico, en Divulje (Croacia), excesivamente lejos para un buen apoyo. Posteriormente se acercaría a las tropas que debía apoyar.

En el otoño de 1992, se rompió la alianza entre croatas y musulmanes que derivó en guerra total en marzo del año siguiente. La consecuencia para la AGT Canarias, que había relevado a la Málaga, es que debía ser utilizada como fuerza de interposición entre los contendientes, especialmente en la ciudad de Móstar que, desde ese momento, va a quedar ligada a las actividades de las fuerzas españolas.

En tales circunstancias se produjo en mayo de 1993 la primera de las veinte bajas sufridas por nuestros soldados en territorio bosnio, en la persona del teniente de infantería Arturo Muñoz Castellanos, fallecido en acto de servicio cuando transportaba sangre y medicinas para el hospital musulmán de Móstar. En marzo de 1994 se alcanza un acuerdo entre ambos contendientes, creándose la Federación Musulmano-Croata. Entre tanto, la tercera AGT (Madrid) alcanzaba los 1.400 efectivos, con más de 100 BMR, 16 VEC y 13 vehículos de combate de zapadores (VCZ), y desplegaba dos destacamentos respectivamente en los barrios croata y musulmán de Móstar.

Por fin, y tras innumerables pasos atrás y adelante, y ante la potencia de los ataques aéreos de la OTAN, el 5 de octubre de 1995 se logró un alto el fuego que permitió la discusión en la base aérea norteamericana de Dayton de los acuerdos de paz que se firmaron el 20 de diciembre de 1995 en Rambouillet (París) y que reconocieron la existencia de un único estado (Bosnia-Herzegovina) que incluye la Federación Croata-Bosniaca y la República Sprska (serbia). La consecuencia para nuestras fuerzas es la nueva dependencia de las mismas.


El 15 de diciembre del mismo año se produjo la transferencia de autoridad entre Naciones Unidas y la OTAN que tomó el mando de la operación. UNPROFOR se convirtió en IFOR (Fuerza de Implementación), cuyos 60.000 efectivos cambian el blanco de sus vehículos y el azul de sus cascos por el mimetizado característico de las fuerzas de la Alianza Atlántica, aplicándose nuevas Reglas de Enfrentamiento (ROE) que autorizan el empleo del fuego en apoyo de lo acordado. Las nuevas misiones incluyeron entonces la garantía del alto el fuego, la delimitación de la línea de separación entre contendientes, que en 30 días debían alcanzar una franja de cuatro kilómetros, la reducción sucesiva del armamento de los mismos, así como la protección de personal civil desplazado y refugiado, además de las labores de reconstrucción y desminado.


Ceremonia de relevo del mando de SFOR en Sarajevo el 8 de octubre
de 1998 entre los Generales Shinseki y Meigs/ Atenea.


La AGT Aragón se convirtió en Brigada (SPABRI I) con unos efectivos que alcanzaban los 1.750, integrados en una División multinacional liderada por Francia, y siempre centrados en Móstar, aunque con importantes destacamentos en Trebinje y Nevesinje. A la Aragón se le incorporó una unidad marroquí y, tras el relevo de la Brigada por la nueva Almogávares, se incluyó en ella, por primera vez, una unidad de infantería de marina española que quedó ligada a la operación durante los siguientes años.

La relativa normalización del país llevó a la Alianza Atlántica a liderar una nueva Fuerza de Estabilización (SFOR) al año siguiente, que redujo sus efectivos hasta llegar a los 30.000 en 1998. España mantuvo una Brigada con 400 efectivos menos, distribuidos entre Móstar, Medjujorge, Dracevo (que se abandonó en el 98) y Trevinje (con abandono de Nevesinje). Igualmente incorporó en febrero de 1997 una unidad de helicópteros (SPAHEL I) a Ploce (Croacia), que al terminar su misión en abril de 2005 completó 4.887 horas de vuelo. El Rey don Juan Carlos celebró la Pascua Militar de 1998 en Bosnia visitando a las tropas españolas.


Normalización

Un blindado español escolta un convoy UNPROFOR.

La sucesiva normalización de la vida ciudadana en el país repercute en una similar disminución de los efectivos de SFOR. En 1999, la Brigada española volvió a convertirse AGT, con alrededor de 700 efectivos , mientras el conjunto de SFOR se limitó a menos de 24.000. En 2001, la unidad española seguía dependiendo de la División Multinacional (DMN) francesa, junto con Alemania, Francia e Italia, y mantenía sus núcleos básicos en Móstar y Trevinje, con destacamentos en Sarajevo y Ploce. Sin embargo, la nueva disminución de SFOR, que en 2002 alcanza un contingente de 12.000 efectivos, llevó a una nueva reducción del agrupamiento español que se estructuró dentro de un grupo táctico hispano-francés, lo que supone que se mantenían unos 450 efectivos en la zona.

La base seguía siendo Móstar (en este caso, aeropuerto) y finalizaban los destacamentos de Trevinje y Ploce. Por esos días, la guarnición española iba a recibir una nueva alegría, el Príncipe de Asturias visitó nuestros destacamentos. Igualmente, en septiembre de 2003, la Brigada Multinacional SE en la que se encuadraban las fuerzas españolas pasó a que la mandara, como corresponde en el turno rotatorio, un español, el general Marín Bello Crespo.

Como consecuencia de la normalización de la zona, así como de la necesidad que la Alianza Atlántica tenía de implicarse en otros escenarios, los ministros de Defensa de la UE, reunidos en Roma, se mostraron dispuestos a relevar a la OTAN en Bosnia-Herzegovina. La UE aprobó la Operación Althea de EUFOR, con una relación con la Alianza muy semejante a la que llevaba funcionando un tiempo en Macedonia, dentro del espíritu del acuerdo Berlín Plus.

El CSNU votó unánimemente el relevo de deberes entre los dos organismos y el 2 de diciembre de 2004 tuvo lugar la transferencia de autoridad (TOA). En ese momento, la mayor parte de las tropas en la zona era ya europea. Los antiguos 60.000 efectivos de IFOR iban a convertirse en no más de 7.000, con una participación española cuyo contingente total se cifraba en unos 500, manteniendo su despliegue en Base Europa (Móstar) dentro de la Brigada Multinacional Sudeste (BMN SE), de nuevo con franceses, alemanes e italianos. En esta situación, el 1 de septiembre de 2005, el general español Benito Raggio Cochinero tomó el mando de la DMN Salamandra, en la que estaba incluido nuestro contingente, además de tropas francesas, italianas, alemanas, albanesas, marroquíes y eslovenas.


Base española en Móstar.

Por fin, iba a tener lugar la última disminución de la operación, lo que indica el éxito que la misma había alcanzado. Las necesidades militares estaban desapareciendo en beneficio de las de carácter policial. En la primavera de 2007, la UE decidió reducir EUFOR aproximadamente a la mitad. De 6.000 efectivos se pasó a unos 2.500, de ellos 250 en las unidades españolas. El cuartel general de EUFOR se fue a situar en Camp Butmir (Sarajevo), donde también se desplegó un batallón multinacional de reacción rápida que, liderado por España, incluía unidades españolas, turcas, polacas y húngaras. España aportaba, por tanto, la plana mayor del batallón, la unidad de reconocimiento y una compañía, además de cuatro de los 44 equipos (Móstar 2, Caplinja y Trebinje) de observación y enlace (LOT) desplegados por todo el país, una unidad de helicópteros con tres Bolkov y un centro de coordinación regional (RCC) en Móstar. Para ello, el 25 de abril se inició desde Rota la incorporación del material y personal de Infantería de Marina que iba a formar dichas unidades. Además de lo anterior, desde el 4 de diciembre de 2007 hasta la misma fecha de 2008, el mando de EUFOR correspondió al general español Ignacio Martín Villalaín.



Arriar Bandera

VEV, vehículo blindado de exploración
de caballería.

En consecuencia, y 37 relevos consecutivos, el 4 de mayo de 2007, se arrió por última vez la bandera española en Móstar y en un acto simbólico, muestra evidente de la mejora de relaciones, los alcaldes de Móstar y Trebinje (un croata y un serbio) acompañaron al recientemente fallecido general Bernardo Álvarez del Manzano (en aquel momento Mando de Operaciones) a depositar una corona de flores en el monumento de la Plaza España de Móstar, donde figuran grabados los nombres de todos españoles -más un intérprete- muertos durante la operación en tierras bosnias.

El 10 de mayo se replegaron los últimos 150 componentes de la SPFOR XXX y la infantería de marina (FIMEX-BH) tomó el relevo al Ejército de Tierra en la ejecución de la misión. Simultáneamente, el 21 de febrero del mismo año, una Unidad Logística de Repatriación (ULOR) inició un repliegue de material que supondría la recuperación, a lo largo de tres meses y medio, de 535 contenedores de vida, 660 de ablución y cuatro barracones TYCE.

En diciembre de 2008, se habían producido los relevos sucesivos que permitían que se encontrara en Bosnia-Herzegovina el sexto FIMEX-BH, formado por 215 infantes de marina. En su reunión de los días 10 y 11 de octubre de 2008, los ministros de Defensa de la UE estudiaron la posibilidad de transformar la Operación Althea en una misión civil, sin llegar a concretar fechas.


Zapadores adiestrandose en el desminado
del terreno.

Elecciones Pacíficas

En un muy apretado resumen, puede afirmarse que las FAS españolas han realizado una auténtica labor militar y civil, aportando su grano de arena al esfuerzo internacional que ha normalizado un país que, a la terminación de la guerra tenía a su espalda 280.000 muertos, 380.000 desplazados y 1.250.000 refugiados. Se han celebrado pacíficamente elecciones democráticas en septiembre de 2004, ACNUR anunciaba el retorno del refugiado un millón y, aunque los odios siguen enterrados en el fondo de muchos corazones, la vida ciudadana se desenvuelve en medio de cierto aire de normalidad. Más de 40.000 soldados españoles han contribuido, callada y disciplinadamente, a que tales logros puedan haberse alcanzado. El pueblo español les debe un profundo agradecimiento, como el que mostraron los alcaldes croata y musulmán de Móstar cuando, el 12 de octubre de 1995, inauguraron el monolito a los españoles fallecidos en la operación, y cambiaron el nombre de la antigua plaza Hit, donde el monumento se encuentra, por el de Plaza de España.





Las 6 Repúblicas Yugoslavas

Desde la Primera Guerra Mundial, la República Socialista Federativa de Yugoslavia se configuraba como una unión federal de seis repúblicas (Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Croacia, Macedonia y Serbia) y dos provincias autónomas: Kosovo y Vojvodina. Tan sólo la fuerte mano de Josep Broz Tito pudo mantener unidas nacionalidades tan dispares, en las que se acumulaban odios mantenidos durante siglos, entre serbios, croatas y musulmanes, por no citar más que los principales protagonistas (ver cuadro adjunto). Resulta muy difícil tratar de resumir en pocas palabras el complejo mundo de "todos contra todos" en el que se desarrollaron los diferentes conflictos bélicos que terminaron con la existencia de Yugoslavia (el país de los eslavos del Sur) y alumbraron el nacimiento de media docena de nuevos estados.

Tras la declaración de independencia de Eslovenia y Croacia en la primavera de 1991, con los consecuentes enfrentamientos entre milicias nacionalistas y el ejército federal, el Parlamento bosnio votaba, en octubre del mismo año, la independencia de Bosnia-Herzegovina que era aprobada en referéndum en marzo del año siguiente y reconocida por la UE en el mes de junio. Simplificando mucho los hechos históricos, bastará recordar a nuestros efectos que, en abril de 1992 se inicia una guerra entre las milicias serbobosnias (VRD) más el ejército federal yugoslavo, contrarios a la existencia del nuevo estado, frente a las fuerzas musulmanas (Armija) más las milicias bosniocroatas (HVO) que inicialmente combaten en el mismo bando.






Almuerzos Compartidos

Una seña de identidad que caracteriza la actuación de los distintos contingentes españoles en las operaciones de paz desarrolladas en los últimos años es, sin duda, la excelente relación mantenida con la población civil de las diferentes zonas y la sintonía lograda con las autoridades locales. Y una buena parte del mérito en tales logros debe achacarse a la especial forma de ser del soldado español que, de inmediato, tiende a acercarse al que encuentra en situación de necesidad.

Recuerdo al respecto que, en los meses en que se escoltaban los convoyes de ayuda humanitaria que se movían a lo largo de la ruta del río Neretva, los conductores de los BMR debían conducir durante larguísimas jornadas de doce y catorce horas, sobre unas carreteras infernales y plagadas de riesgos de todo tipo. En esas condiciones, se tuvo que ordenar formalmente a los conductores y escoltas españoles, que realizaran sus comidas en frío -que se les entregaba en la base de origen- dentro de sus vehículos, ya que, ante la presencia de hambrientos niños, mujeres o ancianos en la zona en que se hubiera hecho el alto para la citada comida, nuestros soldados compartían con ellos los correspondientes bocadillos, o incluso entregaban la totalidad de su rancho en frío a la población civil, poniendo en riesgo el desarrollo de su agotadora misión.


De forma análoga, cuantos han recorrido la zona, a bordo de alguno de nuestros vehículos, recordarán que no se encontraba un solo conductor español que, al lado de su mochila de combate, no llevara una bolsa de dulces o de bolígrafos para ir repartiendo a los chavales con los que se cruzaba al atravesar las distintas zonas pobladas durante su recorrido.Los españoles sabemos por propia experiencia las profundas heridas que una guerra civil deja en los que la han vivido, heridas que se mantienen abiertas durante largo tiempo y que dificultan enormemente la consecución de una auténtica paz, tras el final de los enfrentamientos armados.

En el caso de Bosnia-Herzegovina, a pesar de los años transcurridos desde los acuerdos de Dayton y de la normalización de la vida ciudadana alcanzada en ese tiempo, los odios acumulados, no sólo en esta guerra, sino en siglos de humillaciones y enfrentamientos, dificultan enormemente la consecución de una auténtica estabilidad nacional y de una normalización de las relaciones entre las distintas etnias. Al respecto, recuerdo con frecuencia la dolorosa anécdota vivida personalmente en un destacamento español en los meses posteriores a la firma de los acuerdos de Rambouillet.

Los diferentes jefes de los equipos españoles, se esforzaban en reunir a los líderes de los grupos enemigos de su zona, para concretar aspectos de la aplicación de los acuerdos, que a todos favorecían. Allí se lograban consensos respecto de entregas de armas, definición de líneas de separación, intercambio de prisioneros, entrega de restos mortales, etc. La táctica española consistía en tratar de romper el hielo entre los anteriores enemigos, alrededor de una bota de vino, de unos cafés, o de unas cajetillas de tabaco esparcidas por la mesa de negociación -olvidadas intencionadamente, para ser recogidas por los necesitados jefes serbios, croatas o bosniacos al terminar la sesión- para alcanzar un ambiente más cálido y propicio al acuerdo.

En una de aquellos descansos entre dos sesiones, no he podido olvidar que un comandante español, comentaba en mi presencia con un capitán serbio cómo le había impactado la belleza de su país y cómo esperaba que, pasados unos años, volvería a recorrerlo con su mujer y sus hijos a bordo de una caravana familiar. El comandante serbobosnio, tras escucharle atentamente, le contestó: "Sí, comandante, seguramente dentro de unos años usted volverá a Bosnia, pero no con su mujer y sus hijos, sino otra vez al frente de sus soldados para evitar que, de nuevo, nos matemos unos a otros".


Fotos: Departamento de comunicación del Ejercito de Tierra.


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Comentarios
Añadir comentario Total comentarios 3
FRANCISCO JAVIER GARCIA CABEZA
24/07/2010 13:07:48
UN FUERTE ABRAZO DE ADMIRACION,ANÑORANZA Y UN ERSPÍRITU DE EQUIPO,PARA TODOS LOS QUE ESTAN FUERA DE SU PAIS CUMPLIENDO CON SU DEBER,Y EN ESPECIAL PARA LA AGRUPACION MADRID--UNPROFOR EN EL AÑO,,1993 AL 1994,,PERTENECIENTE AL GRUPO LOGISTICO DE LA BRIGADA PARACAIDISTA, ME TRAEN TANTOS RECUERDOS QUE NO PUEDO OLVIDAR ESOS MOMENTO DE ALEGRÍA, FATIGA Y ENTREGA, PERO NO HAY MEJOR SATIFACCION QUE CON EL DEBER DE HABER CUMPLIDO,POR ESO AHORA ESTOY ENCUADRADO EN LA ARMADA EN INFANTERÍA DE MARINA COMO RESERVISTA VOLUNTARIO, QUIERO MANDAR UN ABRAZO PARA TODO EL COMPONENTE DE LA AGRUPACION MADRID--UMPROFOR Y EN ESPECIAL AL CAPITAN BERMEJO DE ALTAS MONTANÑAS JACA, CAPITAN GALVER OPERACIONES ESPECIALES VALENCIA, TTE, LUIS CORTÉS PLANA BRIPAC, TTCOL,ALVARE DEL MANZANO BRIPAC, Y PARA TODOS MIS COMPAÑEROS SIN ELLOS NO HARIAMOS NADA, LEON PALEZUELA, RUIZ LOZANO, GRANAINO ABER SI VES ESTO Y ME ESCRIBE, MARIN RIOJA FCO, AGUERA MONTERO LEGIONARIO DONDE ANDA AL FIN NUNCA ME OLVIDARÉ DE TODO VOSOTROS PORQUE OS LLEVO EN MI CORAZON,,PERDONAR ME HE TENIDO QUE LEVANTAR PARA IR AL LAVABO NO HE PODIDO SOPORTAR LAS LAGRIMAS DE TANTOS RECUERDOS Y QUE TANTO AÑORO.BUENO SE DESPIDE UN VETERANO QUE SIGUE EN ACTIVO,,,CUIDAROS, SI QUEREIS ESCRIBIRME ESTE ES ES MI CORREO,, FRANCOMIS@HOTMAIL.COM 5   7
Pedro
26/03/2010 3:00:15
Un fuerte recuerdo para mi capitan de la compañia de abastecimiento de la agrupacion madrid,el capitan de intendencia D. Miguel Bermejo Martin de muy grato recuerdo,al teniente D.Luis Cortes,subteniente Lamela,brigada Escariz...Aquella si que fue una muy buena compañia,en una epoca dificil.Mi recuerdo y admiracion por mis mandos.Un abrazo a todos. 178   59
Angel
28/01/2010 16:58:14
Un saludo y abrazo para todos los soldados que cumplieron con exito la mision en Bosnia en la Agrupacion Táctica Madrid en el año 1993/94 en la 3ª bandera paracaidista ( 11cia ) bajo las ordenes del entonces capitan Cifuentes. Lo recuerdo todos los dias, y me siento orgulloso como militar profesional que fui y como español.
Suerte y animo para todos los militares que se encuentran de mision fuera de España. Siempre los tengo presentes....
Lo dicho un abrazo y un saludo , GRACIAS¡¡¡¡¡¡¡
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