A la piratería del Índico como problema, la somalí que opera desde el Cuerno de África cebándose en el abordaje a nuestros pesqueros y en los secuestros a toda suerte de embarcaciones - desde atuneros y yates, además de cargueros y petroleros de todo tamaño -, además de la malaya, que históricamente ha operado y actúa en los estrechos orientales que enlazan las aguas índicas con las del Océano Pacífico, se pone el foco ahora, o es ahora cuando se tiene de ello más información, sobre la piratería en la costa occidental africana.
Hablamos de un escenario geográfico en el que el bandolerismo ha cursado mayoritariamente dentro del espacio nigeriano, aunque en los últimos meses esa violencia ha virado desde patrones pertenecientes a la delincuencia común hacia ropajes y modalidades de presentación políticos.
Se producía en los últimos días el abordaje por piratas a un petrolero alemán, el "Cancale Star", de 230 metros de eslora, frente a las costas de Benin, en el que ha perdido la vida un marino mientras otros cuatro miembros de la tripulación resultaban heridos. El botín, la caja de caudales. Uno de los siete piratas que participaron en el abordaje ha sido detenido, posiblemente herido durante la refriega en que se produjeron las referidas bajas. De los interrogatorios a que se le somete se obtendrá presumiblemente información sobre la banda de la que formaba parte, interesando de modo especial tanto el país al que esos piratas pertenecen como si se escudan en alguna
protesta política, como en ocasiones ocurre.
Es de muy significativa importancia este caso del asalto al petrolero alemán. El episodio se ha producido en un ámbito marítimo llamado en un futuro inmediato una importancia estratégica bastante mayor de la que ya tiene, puesto que afecta, además de los tráficos originados en los grandes yacimientos de Angola, a las rutas de los petroleros que traen a Occidente el crudo procedente del Golfo Pérsico, sobre todo los de medio y gran tonelaje que en ningún caso, pueden llegar al sur de Europa por el Canal de Suez. Pero es en general el transporte dirigido a los puertos atlánticos de Europa y Estados Unidos el que aparece como potencialmente más afectado por la piratería emergente en las aguas del África Occidental.
Y la pregunta que todo esto plantea es la de las fórmulas de seguridad aplicables a este problema de la piratería en aguas africanas de una costa a la otra, que ya cursa a todo trapo en las aguas del Océano Índico. ¿Qué esclusas conceptuales hay que disponer para que circulen con fluidez de uno a otro campo o nivel, del privado a lo público, político y militar, los problemas particulares de la seguridad de los transportes marítimos en general, no sólo los de los buques cisternas, sino lo de todo cuanto concierne al tráfico marítimo internacional?
Adosados al de la piratería hay otros problemas en el tejido estatal de algunos países africanos, en los que la inseguridad jurídica se aproxima a veces al riesgo mismo de implosión de otros Estados, como ocurrió con el de Somalia.

Otros artículos del autor
El Peñón, en tiempo de piratas
El Chavismo se vuelve contra Colombia
Hondureña solución para Honduras
En Uruguay, el frente amplio se estrecha
"Use money as weapon"
Desafío a la seguridad del terrorismo de Al Qaeda