Irán empezó el domingo una serie de ejercicios a gran escala para responder a un supuesto ataque militar a sus instalaciones nucleares. El ejercicio que durará una semana fue anunciado el sábado por el general Ahmad Mighani, jefe de la defensa área del ejército iraní, quien dijo que "los juegos de guerra" se deben a las amenazas de occidente a su programa nuclear.
Mighmani declaró que es el ejercicio militar más importante que se ha realizado y cubrirá una zona de 600.000 kilómetros cuadrados con el objetivo de promover el poder militar de las fuerzas armadas en contra cualquier ataque. El general defendió el ejercicio apelando al deber nacional del ejército a defender las instalaciones vitales de la nación. La simulación se desarrollará en Fars, Bushehr, Isfahan y Teherán así como en las provincias occidentales del país. Con este ejercicio se incrementa la tensión ya existente entre el país y occidente, quien insiste en querer negociar el programa nuclear de Irán. Sin embargo, la diplomacia de occidente parece no estar surgiendo efecto, ya que el país no esta dispuesto a ceder en su programa nuclear y prefiere preparase ante cualquier posible ataque.
Las potencias occidentales acusan a Irán de enmascarar su programa de armas nucleares, pero Teherán insiste en que es su programa es solo para generar electricidad y otros fines civiles. Ante esta postura, Israel y Estados Unidos, siguen no queriendo descartar un posible ataque militar a las instalaciones de Irán que como respuesta ya ha advertido de que si Israel ataca, responderá atacando duramente a Israel y a los intereses de Estados Unidos en la región.
El ejercicio se inició después de que el sábado pasado, Mojtaba Zolnur, clérigo diputado representante del líder supremo, el ayatollah Ali Khmanei, declarará que si el enemigo prueba suerte y decidía atacar a Irán este atacaría al corazón de Tel Aviv. El cuerpo de los Guardianes de la Revolución participa en este ejercicio junto con las fuerzas armadas tradicionales que sube un grado más la tensión internacional sobre la cuestión nuclear en la zona.
Mighani añadía que "Las políticas de defensa, las operaciones psicológicas y las innovaciones en el juego de guerra se encuentran entre los objetivos del ejercicio." Un "juego de guerra", que parece que Irán tiene interés en continuar. Es ante una situación comprometedora como la de Irán, donde occidente se debe preguntar por el futuro de la zona y del mundo, y por la estrategia a seguir.
Las opciones son claras, persistir con la diplomacia tradicional y con sanciones para disuadir a Irán, o atacar sus instalaciones nucleares. La primera opción, la diplomacia, parece ser que es la que preferida por Irán y que le permite mayor espacio de tiempo, aunque ni las reuniones en Ginebra, ni la diplomacia bilateral de Rusia entre otros, no parecen hacer dudar a la República de su objetivo nuclear. Por otro lado, las probabilidades de un ataque nuclear preventivo o paliativo, según se quiera mirar, parecen disminuir pero no desvanecer. Ejercicios como el de esta semana ponen de manifiesto los riesgos de una posible intervención militar en Irán y de cómo las consecuencias pueden ser importantes. Por otro lado, Irán ha retado a occidente moviendo ficha primero, y ahora, es occidente quien tiene que valorar el tablero, su situación y pensar en que ficha quiere mover, porque el "juego" ya ha empezado.

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