Hamid Karzai, presidente de Afganistán, compareció ayer frente a los medios de comunicación de todo el mundo, escoltado por el senador estadounidense John Kerry y el máximo responsable de la ONU en Afganistán, Kai Eide, para finalmente aceptar la necesidad de una segunda vuelta de unas elecciones presidenciales que se han convertido en el tema central de la geopolítica mundial.
Esto significa que el contingente español de 450 efectivos desplegado en Afganistán, como apoyo para las elecciones del pasado 20 de agosto y que tenía como fecha de referencia para comenzar su repliegue el 18 de octubre, deberá permanecer en el país asiático hasta que se resuelva satisfactoriamente el complejo proceso electoral.
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Los afganos a las urnas de nuevo / © ONU. Tim Page |
La fecha fijada para la segunda vuelta ha sido el 7 de noviembre. Karzai, que en días anteriores había mantenido una postura intransigente, enfrentándose abiertamente con la comunidad internacional, finalmente comprendió, o le hicieron comprender Kerry, Eide y los embajadores de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, que no podía seguir adelante sin el apoyo de la alianza extranjera. La Comisión Independiente Electoral estableció que Karzai consiguió el 49,67% de los votos, quedándose a menos de medio punto de la mayoría absoluta necesaria. "Creemos que la decisión de la Comisión es legítima, legal y constitucional", declaró ayer el presidente afgano resignándose a un nuevo enfrentamiento en las urnas con su principal rival, Abdulá Abdulá.
Dado que se acerca el invierno, que el presidente estadounidense Barack Obama está esperando el resultado de las elecciones y la formación de un gobierno legítimo y estable, antes de tomar una decisión estratégica sobre el futuro afgano y a que las fuerzas de la OTAN se mantienen en tensión y serán nuevamente exigidas al máximo para crear condiciones de seguridad en un país tan poco acostumbrado a ejercer sus derechos democráticos, no sorprende la celeridad con que se preparará esta segunda vuelta, en menos de tres semanas.
A pesar de ello, y por lo visto tras la primera vuelta, el llegar a un resultado definitivo de las elecciones afganas puede tardar todavía un tiempo considerable, alargando indefinidamente el despliegue del batallón electoral español.
Democracia a la afgana
Definitivamente nadie deseaba prolongar el proceso electoral, pero las pruebas del fraude fueron acumulándose, con lo que, si se le hubiese permitido a Karzai evitar la segunda vuelta, la misión de la comunidad internacional en el país hubiese perdido legitimidad a los ojos de los afganos. De esta manera, el pueblo de Afganistán al menos tendrá la ilusión de probar una vez más ese invento occidental llamado "elecciones" y considerar que realmente tiene poder de decisión sobre su futuro, a pesar de haber visto a su presidente sumisamente aceptando las decisiones tomadas por extranjeros. Quizá la farsa de la conferencia de prensa de ayer, debería hacer reflexionar a Occidente sobre la posibilidad de imponer la democracia en naciones que no han construido por sí mismas las condiciones necesarias para ello, como por ejemplo, el establecimiento de una clase media y un mínimo de alfabetización.
La democracia se conquista, es un logro del diálogo y el consenso. En Afganistán este diálogo no ha existido, lo que existe es una imposición externa de efectuar una nueva puesta en escena del ejercicio democrático de ir a votar, para que los ciudadanos extranjeros cuyos impuestos pagan las operaciones militares en el país, tengan la conciencia tranquila y sientan que su dinero está bien aprovechado y el sacrificio de sus jóvenes es justificado.

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